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15/7/12

DEMOLICIÓN DEL MONUMENTO AL COMBATE DE MANCHALÁ

Apoyo a Soldados de Manchalá

Preocupación por la posible demolición del monumento que rinde homenaje a nuestros soldados salteños de la Compañía de Ingenieros de Montaña 5 que heroicamente y en inferioridad de condiciones combatieron frente a un artero ataque subversivo de fuerzas del ERP

Carta abierta de ex combatientes de Manchalá al Comandante de la 5ta.Brigada de Montaña General Emilio Jorge Luis Rodríguez, en defensa del Monumento al Combate en Manchalá (Tucumán)

Publicado en el Diario "EL INTRANSIGENTE", Salta. El 13 de Julio de 2012

Al Comandante de la Vta Brigada de Montaña - Salta:

Con grave preocupación por su silencio ante la propuesta de demoler el monumento que rinde homenaje a nuestros soldados salteños de la Compañía de Ingenieros de Montaña 5, que marcaron una página histórica y gloriosa en el combate de Manchalá, ocurrido durante la Operación Independencia en la Provincia de Tucumán en el año 1975, en pleno gobierno constitucional de la Sra. María Estela Martinez de Perón, nos indica que nada va a hacer para que esto no ocurra.

Tal decisión lo apartaría de las más caras tradiciones y procederes de aquellos Argentinos que honraron el uniforme de la Patria, y más aún, de los que lucieron las palmas de General de la Nación.

La subordinación y la disciplina sólo encuentran su cauce y justificación en el cumplimiento de órdenes reglamentarias, legítimas y sobre todo morales.

Deshonrar la memoria de nuestros héroes, y más siendo estos soldados conscriptos que se jugaron combatiendo valientemente contra las hordas guerrilleras del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) constituye una infamia tal que el General Güemes no dudaría en castigar de la única manera que corresponde semejante actitud complaciente con los dictados de los que hoy, desde el poder político, ayer terroristas en la clandestinidad, continúan la guerra que nos iniciaron en los 70 con otros medios: la venganza, el odio y la mentira histórica, para lograr lo que soldados como los de MANCHALA, se lo impidieron. Mal que les pese a los actuales concejales de Salta.

Ayer fueron los mercaderes de la muerte, que hoy necesitan de la complicidad de gente como usted para el logro de sus fines.

¿Qué va a hacer, General?

¿Acaso próximamente nos sorprenderá con un desfile rindiendo honores al Che Guevara o a Santucho?

¿Erigirá un monumento a Tiro Fijo o Chávez en el predio de los cuarteles Salta?

Usted está "secuestrando" un hecho histórico que honró a nuestro Ejército, para luego hacer "desaparecer", de la memoria de las jóvenes generaciones de militares, el coraje, el patriotismo, el orgullo y valentía de esos dos suboficiales y un puñado de soldados que cumplieron con su juramento y el sagrado deber militar, y que hoy sienten un despreciable olvido con olor a "traición".

Con su actitud, reniega de los soldados con mayúscula, y también de la sociedad salteña que los educó en los valores de la patria.

El "retiro", antes que la comisión de un hecho deleznable e impropio de un militar, es la puerta grande de la dignidad que siempre está abierta para quienes prefieren el respeto de sus semejantes y la satisfacción del deber cumplido, antes que la lisonja de los corruptos.

Recuerde General que "Roma no paga traidores"...Salta tampoco.

Firmantes:

Ing. Mario Cabanillas - Prof. Mauricio Ortín - Sr. Carlos Manuel Acuña - Ing. Gabriel Vénica - Sr. José Luis Milia - Sr. Luis Cabanillas - Ing. Pablo von Grolman - Sr. Agustín Arias - Lic. Nicolás Cabanillas - por ASOCIACION EX COMBATIENTES DEL OPERATIVO INDEPENDENCIA: Sr. Marcelo Leandro Dorado (veterano op. Ind.) - Sr. Oscar Guerra (veterano op. Ind.) - Sr. Juan Carlos Orozco (veterano op. Ind.) - Sr. Rubén Segura (veterano op. Ind.) - Sr. Hugo Ontiveros (veterano op. Ind.) -

Adhesiones a:

soldadossaltenosenmanchala@gmail.com

MEMORIA - EL COMBATE DE MACHALÁ

UNA HISTORIA DE HEROISMO EN EL MONTE TUCUMANO

Nadie le puede quitar la valentía y el heroísmo a los soldados que combatieron en Manchalá. Ellos pelearon en defensa de un gobierno constitucional elegido por el pueblo. Recibieron órdenes de la entonces Presidenta, quien ordenó aniquilar a los grupos subversivos. Los solados no combatieron a los terroristas como peronistas, socialistas, comunistas o radicales. El puñado de soldados del Ejercito que combatieron heroicamente en Manchalá en inferioridad de condiciones frente a las fuerzas subversivas lo hicieron por orden de un gobierno peronista combatiendo contra el delito de sedición (art. 22 de la Constitución).

El Combate de Manchalá fue un enfrentamiento armado entre una columna armada integrada por 117 miembros del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y un puñado de no más de una docena de conscriptos del Ejército Argentino el 28 de mayo de 1975 en Manchalá, en las cercanías de la localidad tucumana de Famaillá. El hecho marca un punto de inflexión a favor del Ejército Argentino, que pasa a una acción ofensiva en la guerra antisubversiva encuadrada en el Operativo Independencia.

Preparativos

Los guerrilleros habían planeado para el 29 de mayo de 1975 un ataque al Puesto de Comando Táctico de Famaillá: comando de las operaciones en el frente rural. Contaban para ello con información muy detallada sobre el objetivo a atacar inclusive tenían una maqueta con el Puesto de Comunicaciones, las habitaciones y baños de los jefes.El ERP contaba, según declaraciones posteriores del Capitán Armando, 117 hombres uniformados y 50 hombres de civil para las operaciones de apoyo. Estos habrían de encontrar a unos 30 o 35 hombres para la defensa del Comando, puesto que las 2 secciones de comunicaciones estaban a lo largo de la ruta 301 y la Sección de Ingenieros 5 en tareas de acción cívica.

El ERP había fijado el ataque para el 28 de mayo casi al oscurecer, de manera tal que coincidiese con la fecha en que se celebra el día del Ejército. Pero, ese día, dos grupos de la Sección Ingenieros 5 habían traído material en la Escuela de Manchalá para completar el plan de acción cívica. Esta casualidad ayudó a la derrota de la Compañía de guerrilleros Ramón Rosa Gimenez que además contaba con el apoyo de contingentes del ERP que concurrían desde Córdoba. Los 117 guerrilleros se habían atrincherado en Finca Sorteis, a 18 km de Famaillá, tomando como rehenes indefensos a los dueños y a los peones del establecimiento rural. Los terroristas comieron, descansaron y filmaron una película documentando sus actividades para fines propagandísticos.

La fuerza de Ejército contaba con información secreta sobre un plan del ERP, aunque no se sabía dónde ni cómo se desarrollaría. Por eso, el Escuadrón de Gendarmería "Jesús María" llegó a la zona del Río Colorado y Santa Rosa de Leales donde el Gral. Acdel Vilas esperaba el ataque. Allí un Mayor del Ejército asumió el mando y tuvo como tarea rastrear la zona en vista de que algunos pobladores habían visto movimientos sospechosos.

La información dada por un policía de la provincia el 27 de Mayo, coincidió con el hecho de que en la plaza de Famaillá fueron apresados varios jóvenes con cuadernos donde tenían dibujos de Famaillá. Ante tamañas "casualidades" el Gral. Acdel Vilas, Comandante del operativo, ordenó que el Escuadrón de Gendarmería batiera la zona de Río Colorado, Simoca, Santa Rosa de Leales y todavía más al norte, si bien el 28 a la mañana una de las patrullas de ese Escuadrón pasó cerca de Finca Sorteis, no advirtió que la finca estaba tomada por los terroristas. Eso dio pie a que el ERP levantara campamento y se pusiera en marcha para evitar un enfrentamiento prematuro que podría hacerle fracasar todo el plan.

La toma de Famaillá por parte de las fuerzas del ERP tenía varias fases: fusilar a los oficiales; tomar al comandante de la brigada para canjearlo; licenciar a los soldados previa toma del armamento; liberar a los detenidos, y anunciar la victoria.

El enfrentamiento

Los terroristas avanzaron por la ruta de tierra 99. Allí se toparon con 12 soldados y dos suboficiales que pintaban la Escuela de Manchalá.

Los guerrilleros del ERP contaban con una columna de transporte y logística compuesta por

. 1 Ford F-100, vehículo punta.

. 1 Camión Mercedes Benz 608, color verde claro de 4 toneladas.

. 1 Rastrojero Diésel, color verde claro.

. 1 Camión Mercedes Benz 1114 , color bordó de 4 toneladas.

En los vehículos había 117 guerrilleros que se iban a enfrentar a 14 bravos militares argentinos . Cuando el vehículo de los guerrilleros punta de la columna pasa frente a la Escuela de Manchalá y advierten al personal militar arteramente abren el fuego sobre los mismos. Lejos de rendirse esto determina la reacción inmediata de la tropa del Ejercito con fuego de FAL 7,62. Se produce un tiroteo que hace que se detenga la columna de terroristas que marchaba detrás, procediendo la fuerza guerrillera de 117 efectivos a rodear la Escuela en la que resistian el feroz ataque solo 14 soldados. Al mismo tiempo, un camión de la brigada que de la ruta 38 se dirigía a la Escuela, transportando elementos logísticos, es atacado en una emboscada por otro grupo del ERP desde el costado del camino. Ante la resistencia del personal del Ejercito Argentino al sorpresivo ataque los guerrilleros se ven obligados a huir abandonando los vehículos de transporte de la columna, introduciéndose en los cañaverales, dejando abandonado en su huida variado material: armamentos, munición, equipos varios, documentación conteniendo un plan de ataque al Puesto de Comando Táctico y una maqueta de éste último.

En la escuela cercada con los 14 soldados ferozmente atacados por la fuerza guerrillera y como la munición se consumía un suboficial en una acción arriezgadisima rompió el cerco y corrió 17 km hasta Famaillá donde encontró al oficial Jefe de la Sección de Ingenieros. Inmediatamente relató lo sucedido, y con tres camionetas y tres jefes del comando se dirigen al lugar del combate cuando empezaba a caer la noche. Las luces de estos vehículos provocaron el desbande de los terroristas del ERP que cercaban a la Escuela.

Media hora más tarde, un contingente de la Fuerza de Tarea Fronterita llegaba a Manchalá donde se le dio la orden de perseguir junto al Escuadrón de Gendarmería, a los guerrilleros. Debido a la oscuridad de la noche no se pudo atrapar a nadie, pero en la fuga los subversivos abandonaron los camiones con todo el material disponible.

Consecuencias

La documentación secuestrada a los guerrilleros en su huida permitió al Ejército conocer la estructura de la organización ERP; de la Compañía de Monte, obteniendo los nombres de 400 personas y direcciones que eran combatientes que figuraban en la estructura celular de apoyo y que no habían sido tocadas. El hecho marca un punto de inflexión a favor del Ejército, que pasa a una acción ofensiva en la guerra del monte tucumano.

DESPUÉS DE MANCHALÀ

El costo en hombres y equipos que sufrió el ERP en el combate de Manchalá fue de tal dimensión que toda su capacidad quedó minada. Pero sobre todo fue el revés psicológico sufrido por los marxistas el que puede considerarse, dentro del hecho mismo, el de mayor trascendencia para el Ejército.

El ERP había enviado a la compañía de monte completa, reforzada, además,por contingentes llegados desde Córdoba, para tomar el comando. Pero sucedió que ni bien encontraron resistencia, fueron dejando desperdigados armamentos, vehículos, alimentos, planes, radios, hombres y lo que es más, su mentada propaganda de invencibilidad.

Conclusiones generales

a. La Regional TUCUMAN del PRT había sido totalmente desarticulada después de Manchalá donde tuvo 17 bajas, entre ellas, la de su instructor militar, el así llamado Sargento Dogo, que perteneció al MIR chileno.

b. El éxito en su tarea de reorganizar el Secretariado y Mesa de Servicios había sido nulo.

c. La destrucción de su Equipo Regional de Propaganda, limito esta actividad que quedó practicamente nula.

d. Se mantendría la inactividad operacional urbana.

Con la información obtenida luego de Machalá se pudo combatir a la subversión como nunca, pues el Ejercito quedó en antecedentes de todos sus planes.

La persecución a la Compañía de Monte duró varios días y con helicópteros y distintos contingentes que localizaron a varios integrantes del ERP que habían participado en Manchalá y que se hallaban refugiados en casas de la zona. Sólo 27 guerrilleros pudieron llegar al monte, mientras otros muchos desertaron en masa, quizás no poniendo tanto en tela de juicio al marxismo como su capacidad operacional.

Manchalá demostró que el ERP bajaba del monte y trataba de ganar la retaguardia del Ejército.

Esta acción y las posteriores sobre la ruta 301 dieron pié a la necesidad de controlar la zona con mayor dedicación

El 28 de mayo de 1975, el Batallón de Ingenieros 5 se hace acreedora a la medalla de Campaña de la Nación Argentina en virtud a su destacada actuación en la "Operación Independencia" y en el Combate de Manchalá en San Miguel de Tucumán. El 15 de diciembre de 1993 se le impone nombre histórico pasando a denominarse Compañía de Ingenieros 5 "Combate de Manchalá". Y por resolución BPE 4692 de 20 nov 1997, se le impone el nombre histórico de "Gral. Div. Enrique Mosconi"

20/5/12

MEMORIA - LA FARSA DE LA SUPUESTA "MASACRE de TRELEW"



Por Nicolás Márquez (*)

Violentando los mas elementales principios constitucionales, el régimen populista de Cristina Kirchner lleva adelante una renovada parodia judicial, en este caso para juzgar (que en Argentina es lo mismo que condenar) a cinco personas (entre oficiales y suboficiales), que hace 40 años custodiaron un penal de alta seguridad[1], en el cual emblemáticos terroristas fueron abatidos tras dos intentos de fuga sucesivos y ahora se imputa a los militares en cuestión con el elástico argumento de que estos incurrieron en “delitos de Lesa Humanidad”.



Con el tiempo, los hechos fueron tergiversados y utilizados por la guerrilla marxista como propaganda política y hoy sus intelectuales asociados los levantan como estandarte demagógico.


¿Cómo fueron en verdad los episodios?.


En
agosto de 1971, el connotado terrorista y líder del ERP Mario Roberto Santucho y otros guerrilleros de esa organización (entre ellos el homicida confeso Gorriarán Merlo) fueron detenidos en la ciudad de Córdoba, en donde se encontraban estableciendo contactos para afianzar la guerra revolucionaria y coordinar actividades con el contacto local Agustín Tosco. Santucho llevaba DNI falso bajo el nombre “Enrique Orozco”. Los terroristas fueron detenidos en la cárcel de Villa Urquiza. En represalia por las detenciones, el ERP asesinó de inmediato a cinco Guardiacárceles[2] y se fugaron 16 guerrilleros del establecimiento penitenciario. Algunos de los fugados fueron recapturados y para mayor seguridad Santucho y otros fueron trasladados a la Cárcel de Villa Devoto, en Buenos Aires. Durante su estadía en el penal, Santucho reforzó los vínculos políticos con miembros de otras organizaciones guerrilleras que también estaban encarcelados (comoMontoneros, las FAR y las FAP). Muchos de los guerrilleros detenidos (entre ellos se encontraban la mujer de Santucho, Ana Villarreal) el 5 de abril fueron trasladados al Penal de Rawson (Provincia de Chubut), considerado el más seguro; sin embargo, Santucho encontraba auspicioso el traslado porque allí había unos 200 terroristas alojados y por ende, habría caldo de cultivo interno como para planificar una fuga en conjunto.
Lo cierto, es que tras varios preparativos y tareas coordinadas y pensadas, el 15 de agosto de 1972, se produce la rimbombante fuga de guerrilleros detenidos en el citado penal de Rawson, durante la cual asesinaron a un Guardiacárcel y escaparon a toda velocidad rumbo al aeropuerto con autos que los estaban esperando. Otros fugitivos no tuvieron igual suerte, pues fueron apresados la misma noche de la fuga. El ex guerrillero del ERP Pedro Cazes Camarero, quien participó de la fuga pero formó parte del grupo que no pudo escapar recuerda: “logramos lanzar la operación después de convencer a los compañeros, pero el marmota que estaba en la puerta con el camión con el que teníamos que huir se escapó creyendo que se había podrido todo y nos dejó a pie en medio de la Patagonia”[3]. El contingente de seis terroristas con mejor suerte, escapó en automóvil rumbo al Aeropuerto de Trelew, donde advirtiendo un avión comercial que estaba en la pista a punto del despegue, lograron frenarlo, asaltarlo con la tripulación dentro, e increpar al piloto para que tuerza el destino previsto y se dirija a Chile. El piloto del avión secuestrado, intentó resistirse. Dijo: “No hay combustible para llegar a Puerto Montt” (Chile). Encañonándolo, Santucho respondió: ´Pues habrá que llegar igual`”[4]. Los terroristas que huyeron, además de Santucho fueron delincuentes relevantes como Roberto Quieto (FAR), Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), Domingo Menna (ERP) y Enrique Gorriarán Merlo (ERP). Una vez en Chile, recibieron una afectuosa bienvenida (se hospedaron en dependencias gubernamentales) por parte del régimen marxista de Salvador Allende. Fue allí donde Allende le regaló un arma de fuego a Santucho, para que prosiga en su hidalga tarea de asesinar opositores[5]. El apoyo y devoción de Allende a los guerrilleros era tan enfático, que éste mismo “había dispuesto el suministro regular de fondos para las guerrillas argentinas y uruguayas”[6]. Incluso, el MIR (organización terrorista chilena que forjaría una alianza con el ERP y posteriormente enviaría tropas de apoyo a Tucumán), por pedido del dictador chileno formaría parte de su custodia personal en 1970[7].
Ya en Chile, los terroristas debieron pasar varias horas de incertidumbre, pues le solicitaron a Allende que los enviara a Cuba (país en donde el ERP y el MIR recibían entrenamiento y logística), mientras que el gobierno argentino había pedido al de Chile la extradición de los terroristas. El dictador Allende se vio en la encrucijada de apañarlos y afectar las relaciones bilaterales con Argentina, o entregarlos y contrariar sus simpatías ideológicas para con el terrorismo marxista. Pudo más lo segundo, y los fugitivos viajaron al totalitarismo de Cuba, donde los esperaba alborozado uno de sus principales aliados del orden local, el inefable Eduardo Luis Duhalde, que en los años 80` fuera fundador de la organización homicida MTP[8] (Movimiento Todos por la Patria) que atentara contra la democracia en 1989 asesinando a 12 soldados y hasta su deceso en el 2012 fue Secretario de DDHH. del kirchnerismo.
Lo cierto es que el día 22 de agosto de 1972 (una semana después de la mencionada fuga a Chile), 19 terroristas que seguían detenidos en Trelew pretendieron un renovado intento de huida, en cuyo contexto cayeron abatidos 16 de los 19 guerrilleros.
Sectores partidarios del terrorismo por su parte, fabricaron otra versión de los hechos y alegaron que no hubo tal intento de fuga sino que los “16 terroristas fueron ejecutados”. Relato curioso, dado que los presuntos “fusiladores” llevaron tres sobrevivientes del enfrentamiento al Hospital Militar, y así estos pudieron salvar sus vidas tras quedar heridos en el combate. Vale señalar que de los 16 guerrilleros abatidos, 13 pertenecían al ERP y el resto a Montoneros y FAP.
Pero más allá de especulaciones historiográficas (o historietísticas), vale efectuar algunas consideraciones en torno a las irregularidades gravísimas del “juicio” que se impone contra los custodios del penal:



1) Es obvio que no hubo crimen de Lesa Humanidad alguno (por ende en el peor de los casos el hecho estaría prescripto desde hace décadas), entre otras cosas porque esa tipificación se da cuando el ataque es contra civiles
[9] y no contra guerrilleros o integrantes de un ejército irregular, tal como ocurrió con estos 16 abatidos (dato que expresamente es reconocido por los mismos integrantes del ERP y Montoneros).
2) Las personas a las que hoy se intenta “juzgar” ya fueron exculpadas por la justicia en 1973 (de modo que se está violando el principio constitucional de “cosa juzgada”).
3) Se está violando además el principio de ley penal vigente o de irretroactividad (dado que no existía la tipificación de “Lesa Humanidad” en 1972 en el derecho argentino y solo cabría aplicar la de entonces).
4) Cuando se habla del hecho como “terrorismo de Estado”, es obvio que esta denominación le corresponde a los miembros del ERP y Montoneros que participaron de la embestida, puesto que como es público y notorio, contaron con apoyo y cobijo de los Estados de Chile y Cuba.



Los guerrilleros que escaparon y viajaron a Cuba apañados por Allende, tras entrenarse y conseguir respaldos, regresaron al país en noviembre de 1972 para proseguir sus planes revolucionarios y homicidas (entre 1969 y 1979 se computan 21.665 atentados o hechos terroristas por parte de ERP y Montoneros solamente[10]).
De esos 25 casos (entre los 6 que escaparon a Chile y los 19 restantes de los cuales murieron 16 en el segundo intento de fuga), al día de la fecha solo vive el ex terrorista montonero Fernando Vaca Narvaja, que no solo no está preso sino que fue indultado por Carlos Menem y hoy es funcionario kirchnerista.
En tiempos de tanto revisionismo y de tanto indagar en el pasado: ¿el Estado kirchnerista se ocupó por juzgar a los terroristas alguna vez?. Jamás!, solo persiguió con los atropellos jurídicos ya señalados a quienes los combatieron victoriosos.
Ocurre que en la Argentina se juzga y escribe la historia con el mismo rigor y la misma seriedad institucional con la que ese mismo Estado mide la inflación, imprime billetes con Amado Boudou, mantiene y controla el funcionamiento de los trenes, de las Aerolíneas o construye viviendas con Hebe de Bonafini.


(*) @NickyMarquez1
[1] El primer intento donde escapan 6 terroristas se dio en el Penal de Rawson y los detenidos que no lograron escapar fueron trasladados a la Base Naval Almirante Zar de Trelew. Estos últimos días después intentaron desde allí un segundo escape en el que fueron abatidos.
[2] Ver Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página Pág. 144
[3] Gaviotas Blindadas, Historias del PRT-ERP, Mascaró Cine Americano, Filme Documental, primera parte
[4] Citado en Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 173
[5] Ver Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 178, ver también Julio Santucho, Los Ultimos Gurevaristas.
[6] Carlos Manuel Acuña. Por amor al Odio, T II, Ediciones del Pórtico, página 358
[7] Ver Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 185
[8] Ver Enrique Gorriarán Merlo: Memorias de Gorriarán Merlo. De los Setenta a La Tablada. Editorial Planeta
[9] El artículo 7 del Tratado de Roma (que forma parte del derecho argentino recién a partir del 2001) señala que delito de Lesa Humanidad es “un ataque sistemático o generalizado con una población civil, sea que este provenga del Estado o una organización”
[10] Así lo confirmó la Cámara Federal alfonsinista en 1985 en el famoso Juicio a los Comandantes


FUENTE: La Prensa Popular Edición 106 Lunes 14 de Mayo de 2012

26/10/11

MEMORIA - REESCRIBIENDO LA HISTORIA

Curiosidades de la memoria tuerta




A mediados de 2009, la última foja del expediente judicial sobre el cruento ataque de Montoneros al cuartel de Formosa, el 5 de octubre de 1975, era la respuesta a un pedido del secretario de DD.HH., Eduardo Luis Duhalde.


Solicitaba Duhalde copia del certificado de defunción de Oscar Ramón Boero, “quien poseía documentación como Emilio Agustín Chiocca”, para que sus herederos cobraran la indemnización prevista para las víctimas de la represión ilegal del Estado. Unos 200 mil dólares.Un detalle: Boero era uno de los atacantes y murió en el combate con los soldados formoseños que estaban de guardia.


Murieron 12 guerrilleros y 12 defensores del regimiento, entre ellos, diez soldados de 21 años que cumplían con el servicio militar obligatorio.


Otro detalle:

En 1975 no había dictadura, sino un gobierno constitucional, el de Isabel Perón.


Formosa ilustra una situación mucho mayor: el pago de decenas, tal vez centenares, de indemnizaciones irregulares o al menos polémicas bajo una figura muy discutible creada durante el gobierno de Néstor Kirchner, “ejecución sumaria”.


Según los últimos datos conocidos, de abril de 2006, se pagaron 526 de esas indemnizaciones por muertos antes del golpe del 24 marzo de 1976.


Algunas de esas personas fueron víctimas de grupos paraestatales, como la Triple A, y cumplen con la ley 24.411, sancionada en los noventa. Pero otras murieron mientras atacaban cuarteles o en tiroteos con la Policía, como Fernando Abal Medina, primer jefe de Montoneros, el 7 de septiembre de 1970.


La lista incluye fusilados por grupos a los que pertenecían, acusados de traidores.


Los padres de los soldados muertos en Formosa no cobraron esas indemnizaciones y viven en la pobreza con el sueldo básico de cabo que reciben por sus hijos.


Una redistribución de ingresos y también de honores, ya que es otra forma de reescribir la historia.


En 1975, el ataque terminó en derrota; ahora, los guerrilleros muertos son honrados como Víctimas del Terrorismo de Estado en monumentos y placas en diversos lugares del país.



Autor: CEFERINO REATO

Periodista y editor de Perfil.

Autor del Libro Operación Primicia.

11/10/11

CON LA FÉ SE GANAN BATALLAS

7 de OCTUBRE - LA BATALLA DE LEPANTO
"Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo" (San Pío X).

Hacia 1571 Europa era amenazada por los musulmanes turcos. Éstos habían conquistado el norte de África, el medio oriente y dominaban el Mediterráneo. España y Portugal se habían librado después 8 siglos de lucha. Los turcos se preparaban para invadir Europa, lo cual habría significado el fin del Cristianismo.
.
La situación era desesperada. El Papa San Pío V trató de unificar a los cristianos para la defensa militar del continente, pero contó con muy poco apoyo. Finalmente, logró reunir un ejército de 20.000 soldados y una flota de 101 galeones y otros barcos más pequeños. Los turcos, por su parte, poseían la flota más poderosa del mundo, con 300 galeras en las cuales había miles de esclavos cristianos como remeros.

Los cristianos estaban en gran desventaja siendo más pequeña su flota, pero poseían un arma invencible: el Santo Rosario. En la bandera de la nave capitana de la escuadra cristiana ondeaban la Santa Cruz y el Santo Rosario.

Consciente del poder del Rosario, San Pío V pidió a toda la Cristiandad que lo rezara y ayunara, suplicándole a la Santísima Virgen su auxilio ante aquel peligro. El Papa ordenó, además, que antes entrar en combate con la armada enemiga, se sacara a cualquier soldado cuyo comportamiento pudiese ofender a Dios.

Poco antes del amanecer del 7 de octubre la flota cristiana encontró a la flota turca anclada en el puerto de Lepanto, Grecia. La flota católica se ordenó en forma de cruz. La flota turca, en forma de media luna.

En tanto, los cristianos en todo el mundo dirigían su plegaria a la Santísima Virgen, Rosario en mano, para que ayudara a los cristianos en aquella batalla decisiva.

En nuestra flota se dio la señal de batalla izando la bandera enviada por el Papa, con la imagen de Cristo crucificado y de la S. Virgen. Los generales cristianos animaron a sus soldados y ordenaron rezar. Los soldados cayeron de rodillas ante el crucifijo y continuaron en fervorosa oración hasta que las flotas se aproximaron.

Los turcos se lanzaron sobre los cristianos con gran rapidez, pues un fuerte viento les era favorable. Pero sucedió que éste se calmó justo al comenzar la batalla, y pronto cambió de dirección, favoreciendo a los católicos. La batalla fue terrible y sangrienta. Duró desde alrededor de las 6 de la mañana hasta que oscureció.

El Papa Pío V, desde el Vaticano, no cesó de rogar a Dios. Durante la batalla se hizo una procesión del Rosario para pedir la victoria. Estaba conversando con algunos cardenales cuando repentinamente los dejó, se quedó algún tiempo con sus ojos fijos en el cielo, y dijo: "No es hora de hablar más sino de dar gracias a Dios por la victoria que ha concedido a las armas cristianas". El Cielo le había revelado la victoria, confirmada por los mensajeros que llegaron varios días después.

El carácter milagroso del triunfo de Lepanto se corrobora por los testimonios de los prisioneros capturados en la batalla: ellos testificaron que habían visto a N.S. Jesucristo, San Pedro, San Pablo y a una gran multitud de ángeles, espada en mano, luchando contra los turcos y cegándolos con humo.

En la batalla de Lepanto murieron unos 30.000 turcos y 5.000 fueron tomados prisioneros. Unos 15.000 esclavos cristianos fueron encontrados encadenados en las galeras y fueron liberados. Los musulmanes perdieron más de 200 naves. La flota cristiana sufrió 7.600 bajas y la pérdida de 12 galeras.

Dios, que en su justicia había permitido que parte de las naciones cristianas cayeran bajo la opresión turca, impuso aquel día un límite al Islam y no permitió que el Cristianismo desapareciera.

Los católicos logramos ese 7 de octubre una milagrosa victoria que cambió el curso de la historia. Con este triunfo se fortaleció grandemente la devoción al Santo Rosario. En 1569, (dos años antes de la batalla) el mismo San Pío V había fijado la forma tradicional del Rosario.

En agradecimiento a Dios por la victoria, el Papa Pio V instituyó la fiesta de N.S. de las Victorias, el primer domingo de octubre. A las letanías de Nuestra Señora añadió la invocación "Auxilio de los cristianos". El Papa Pío V murió el primero de mayo de 1572 y fue canonizado en 1712. En 1573, el Papa Gregorio XIII cambió el nombre a la fiesta, por el de Nuestra Señora del Rosario. San Pío X la fijó para el 7 de Octubre y afirmó lo siguiente: "Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo".

Lo acontecido en Lepanto por intercesión de la Virgen y el rezo del Rosario se repitió en otros enfrentamientos con los turcos, como la batalla de Viena, el 12 de septiembre de 1683. En agradecimiento a N. Señora por esta victoria, se estableció la fiesta del Dulce Nombre de María. La victoria en la batalla de Temesvar, en Rumania, el 5 de agosto de 1716, también se debe a la intercesión de la S. Virgen María, etc.

Hoy los católicos estamos en situación similar a la de la época de Lepanto. El enemigo parece muy superior en sus fuerzas y la inmensa mayoría de los católicos están siendo vencidos por el demonio, el mundo, la carne; y sufren las terribles consecuencias del cáncer modernista triunfante por un tiempo en la Iglesia desde el fatídico Vaticano II.

Pero así y todo, la victoria es posible, porque “nada es imposible para Dios” (Lc 1, 37). Tenemos las armas más poderosas: nuestra fe, el santo sacrificio de la Misa, el Santo Rosario.

"Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo".

23/8/11

MEMORIA - HOMENAJE A UNA VÍCTIMA

Coronel Argentino del Valle Larrabure



Argentino del Valle Larrabure nació el 6 de junio de 1932 en San Miguel de Tucumán, Argentina mientras se desempeñaba como subdirector de la fábrica militar de armas y explosivos de Villa María. El Coronel Larrabure fue secuestrado por la organización guerrillera Ejército Revolucionario del Pueblo y fué cobardemente asesinado el 19 de agosto de 1975 tras permanecer cautivo 372 días en una "cárcel del pueblo" y sufrir innumerables torturas.


Ninguna dictadura gobernaba entonces el país. Lo hacía Isabel Perón, que, junto a su esposo, había sido elegida por el 62 % de los votos.


Ascendió de Mayor a Teniente Coronel durante su cautiverio y se le concedió el ascenso post mortem al grado de Coronel.

Contrajo Matrimonio el 8 de diciembre de 1955 con María Susana de San Martín (Marisú) y tuvo dos hijos: María Susana nacida el 15 de octubre de 1956 y Arturo Cirilo nacido el 26 de junio de 1959. En febrero de 1974, poco antes de su secuestro, había obtenido que la Justicia de Menores de Villa María le otorgara la guarda de un menor de nueve años, Jorge Alberto, que pasó a ser parte de su familia.


Estudios y carrera militar


Larrabure era el séptimo hijo de un matrimonio de clase media integrado por Cirilo Larrabure y Carmen Conde, de pequeño lo apodaban Quintino y, ya de grande, Vasco. A pesar de la ausencia de antecedentes militares en su familia, desde pequeño mostró inclinación por la carrera militar. Estudió en su ciudad natal en el Colegio "Tulio García Fernández"; era buen alumno, leía mucho y siempre le gustó escribir. En 1950 ingresó en el Colegio Militar, en el arma de Infantería; y egresó con el grado de subteniente en 1953.


La calificación obrante en su legajo, fechada el 1* de diciembre de 1952 expresa:


“De procedimientos íntegros, tenaz, y preocupado. Demuestra un gran entusiasmo profesional. Es enérgico y centrado en el mando; ha obtenido excelentes resultados como instructor. Leal. Sobresaliente camarada. Sobresaliente deportista. Concepto: Sobresaliente”.

Su destino inicial fue en el Regimiento de Infantería 19 de San Miguel de Tucumán y al año siguiente fué trasladado a Buenos Aires. En 1960 ingresó a la Escuela Superior Técnica en la cual cinco años después se recibió de Oficial Ingeniero Militar y su calificación fue siempre la máxima posible. Cien puntos en “carácter”, 100 puntos en “espíritu militar”, 100 puntos en “capacidad intelectual”, 100 puntos en “competencia en el mando”. Al terminar sus estudios fue destinado a la Fábrica Militar de Tolueno Sintético de Campana. ya con el grado de capitán desempeñándose primero como auxiliar técnico de la dirección y luego de seis meses como jefe de producción.


En 1968 siguió el curso básico de Comando en la Escuela Superior de Guerra y pasó como jefe de laboratorios al Comando de Intendencia, cargo que dejó en diciembre de 1969 para ocupar la subdirección de la Fábrica Militar de Pólvora y Explosivos de Villa María. Allí en abril de 1970 se hizo cargo de la jefatura de producción reteniendo el cargo de subdirector. A comienzos de 1972 se lo designó para seguir un curso en el Instituto Militar de Ingeniería, de Río de Janeiro por lo cual permaneció durante 1972 y 1973 en Brasil cursando Extensión en Química, alcanzando las más altas calificaciones y recibiendo la condecoración de la Orden del Pacificador, destacándose sus cualidades humanas, militares y profesionales y a su retorno en enero de 1974 volvió a su destino anterior.


Ataque a la Fábrica Militar de Villa María y Secuestro

El sábado 10 de agosto de 1974 durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón un grupo de terroristas integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo coparon el motel “Pasatiempo” como paso previo al ataque a la fábrica militar ubicada a nueve cuadras del lugar. Varias parejas guerrilleras, llegadas con anterioridad, ya habían ocupado habitaciones del establecimiento, que en pocos minutos se convirtieron en cuartel general del operativo. Cuando una pareja en automóvil llegó al lugar pero se retiró porque al ver el edificio a oscuras supuso que estaba cerrado algunos de los guerrilleros que actuaban en el exterior comenzaron a disparar sin resultado contra el automóvil y ello provocó un operativo policial en la zona que hizo precipitar el ataque a la fábrica en tanto en el enfrentamiento fue muerto el cabo Marcelino Cuello de la policía provincial y hubo cuatro efectivos heridos.
Esa noche se realizaba una cena en el casino de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos a la cual asistía gran parte del personal que vivía en la fábrica, la mayoría civiles, incluyendo al mayor Larrabure y su esposa. Aproximadamente a la una de la mañana del domingo 11 el conscripto Mario Pettiggiani –estudiante de arquitectura- cortó con una pinza el cerco perimetral de la fábrica para permitir el ingreso de un comando compuesto por unos 70 integrantes del ERP, algunos de ellos mujeres, fuertemente armados. Luego de dominar a los efectivos de guardia, ocasión en que dispararon contra un centinela dejándolo hemipléjico en forma permanente, ingresaron en el Casino y preguntaron por el director de la fábrica –el teniente coronel Osvaldo Jorge Guardone que no se hallaba presente-, por el mayor Larrabure y por el capitán García, ingeniero químico, y al identificarse estos últimos los llevaron con ellos a los vehículos que les aguardaban. También intentaron capturar al director en su casa ubicada dentro del predio de la fábrica pero el mismo se defendió, mató a uno de los asaltantes y puso en fuga a los restantes.
Cuando eran llevados hacia un automóvil, el capitán García intentó fugarse y fue mal herido pero igualmente se lo subió a los vehículos junto a Larrabure abandonando el lugar. Más adelante García fue abandonado por los captores gravemente herido. El combate que se desarrolló esa madrugada arrojó un saldo de un policía muerto y siete heridos, entre policías y militares. Se estima que los guerrilleros se llevaron unos 120 fusiles FAL, otras armas y diversos explosivos y tuvieron dos muertos y siete u ocho heridos. Además horas después del copamiento, al intentar eludir un control policial, chocó un vehículo en el que presuntamente iban dos participantes del ataque resultando muerto uno de ellos y detenido el otro.


Cautiverio y martirio del Coronel Larrabure


Inicialmente Larrabure permaneció cautivo en un lugar no identificado y el día 3 de noviembre de 1974 fue llevado al sitio donde permanecería hasta su muerte. La celda se hallaba en un oscuro sótano bajo un local y vivienda ubicado en Garay y Bariloche de la ciudad de Rosario; allí funcionaba una mercería atendido por una mujer joven y en la vivienda habitaban, además, el esposo, su madre y dos hijos pequeños del matrimonio.


El propio Larrabure dejó escrita la descripción del lugar:


Aprecio que mi celda es una excavación porque carece de ventanas y una de las paredes laterales está burdamente revocada a cemento. El frente es de idéntica composición. El contrafrente es una pared de ladrillos huecos y una reja de aproximadamente 40 por 60 y el costado una divisoria de madera compactada. La puerta de igual material da a un pasillo, donde vi otra lúgubre y húmeda celda. Dos tubos de plástico negro de unos dos centímetros de diámetro conectan con el exterior y permiten la aireación mediante un extractor eléctrico cuyo funcionamiento depende de mis captores. Yo padezco la terrible desventura de pensar que puede dejar de funcionar y aumenta mi congoja de sentirme ahogado en este nicho donde el aire húmedo y enrarecido aumenta el asma que quebranta mi fuerza física.


En el lúgubre sótano había un catre y un retrete portátil y una celda contigua, ocupada sucesivamente por varios cautivos que luego reconocieron el lugar, a las que se llegaba a través del “placard” del dormitorio de la pareja. La única luz de las celdas provenía de un tubo fluorescente encendido o apagado a criterio de los carceleros.


Durante su prisión la familia recibió en su casa siete cartas de Larrabure que a su vez respondían por medio de solicitadas en distintos diarios, que Larrabure leía cuando sus secuestradores así lo decidían. Enviaba mensajes de esperanza y de amor a su familia, e instaba al perdón y la fe, en papeles en cuyo margen izquierdo resaltaba el membrete de la organización guerrillera. El 18 de junio le llegó a la familia como prueba de vida una foto en cual se observaba el estado de extrema delgadez del militar y el 12 de julio llegó la última carta.


En determinado momento, Larrabure comenzó a escribir su diario donde detalló su vida en cautiverio hasta el 3 de enero de 1975 en que se interrumpe. En 1977 la revista Gente se lo compró a un guerrillero, para publicarlo.


Su muerte


Luego de 372 días de inhumano cautiverio Larrabure murió el 19 de agosto de 1975, fecha ratificada por el ERP en un comunicado, y el 23 de agosto de 1975 apareció su cadáver en un despoblado, casi frente a la abandonada estación El Gaucho, del Ferrocarril Belgrano, envuelto en una sábana y una frazada.


El estado del cuerpo según el dictamen de la junta médica transcripto en el comunicado del Comando General del Ejército era el siguiente:


“En la región fronto-parietal, zona media, aparece una contusión de forma rectangular de medida cuatro por dos centímetros, similar a la periferia del cotillo de un martillo, presuntivamente.
Placas apergaminadas de cuatro centímetros, aproximadamente, en ambas caras internas de las rodillas, producidas en vida, por fuerte compresión.
En tercio medio de la pierna derecha, surco profundo que rodea el contorno anatómico, producto probable de una ligadura compresiva en vida.
En el cuello, surco profundo de estrangulamiento de fondo apergaminado, de recorrido horizontal levemente oblicuo, que abarca todo el perímetro, producido posiblemente por torsión desde atrás, ya que no se observan signos de cianosis en sus extremidades inferiores, propias en caso de haber estado suspendido.
En los órganos genitales, gran zona congestiva inflamatoria, probablemente por pasajes prolongados de corriente eléctrica.
Hay zona escarificada en el tercio superior del tórax, cara posterior, producida probablemente por la permanencia prolongada, en vida, en posición cúbito-dorsal.
En el rostro, hemicara derecha, gran zona de congestión, que abarca la región frontal de ese lado, región maseteriana derecha, con gran derrame conjuntival en ojo derecho, presumiblemente provocadas por la acción de golpes o por choque violento con objetos duros.
El cadáver presenta signos evidentes de deshidratación grave en vida por falta de líquidos y electrolitos suficiente, ratificado por una rebaja de peso superior a los 40 kilos de su peso en oportunidad del secuestro, según resulta de fichas”.



El 28 de octubre del año 2010, un informe pericial realizado por orden judicial dictaminó que se trató de una muerte violenta por asfixia mecánica por compresión cervical externa, por su estado físico extremadamente erosionado por las tremendas torturas recibidas “Larrabure se encontraba en estado de indefensión al momento de su muerte”.


Homenajes brindados


El mayor Argentino del Valle Larrabure ascendió a teniente coronel estando en cautiverio (único caso hasta la fecha registrado en el país) y se le dio posmortem el grado de coronel. Sus restos se encuentran en el Panteón de la Sociedad de Socorros Mutuos del cementerio de la Chacarita en la ciudad de Buenos Aires. El Ejército le rinde su homenaje cada año y se ha dado su nombre a una calle de Tafí Viejo (Tucumán). Además, en 1995 se descubrió un busto de Larrabure en la Plaza Mitre, de la ciudad de Buenos Aires y la promoción n* 82 del Colegio Militar de la Nación a la cual pertenecía lleva su nombre. Su hijo Arturo Cirilo Larrabure escribió el libro Canto a la Patria en el que narra la vida de su padre en sus distintas facetas.

La memoria Tuerta


En recuerdo a su martirio y como homenaje a su memoria se había dado su nombre a calles de las ciudades de Campana y Villa María en cuyas fábricas militares había trabajado Larrabure, pero luego de 2006 en otra señal más de una memoria parcial de hechos históricos y en beneficio a asesinos terroristas que cometieron un delito de lesa humanidad se derogaron esas nomenclaturas.

14/6/11


Héroes y Represores




Por Antonio Caponnetto


Dos hechos significativamente graves acaban de suceder e impiden guardar silencio.

El primero es la indiferencia oficial ante la muerte del Contralmirante Carlos Hugo Robacio, genuino héroe de Malvinas, en el sentido propio, preciso y acabado de la expresión.

Pero el silencio no era suficiente ignominia para la tiranía kirchnerista. Acostumbrados como están quienes gobiernan a las peores inmoralidades, la mudez ante el heroísmo malvinero les parecía poca alevosía.

Era necesario castigar a quienes le rendían homenaje a su memoria. Y así procedieron con el Teniente Coronel Víctor Manuel Paz, Jefe del Regimiento de Infantería Mecanizado 25, primera Unidad del Ejército Argentino en pisar tierra malvinense y jurar la bandera en el campo de batalla.

Poco importan ahora las circunstancias, los entretelones y los detalles de este castrense recordatorio. Lo cierto y lo concreto es que el homenaje resultó justísimo y digno, espléndido en su laconismo militar, y por lo tanto, causa ejemplar para las antiguas y las nuevas generaciones.

Esto precisamente es lo que no puede soportar el odio marxista que anida en el corazón de quienes ocupan los mayores cargos políticos. Ladrones y degenerados como son, la nobleza de los guerreros les resulta hostil. Sobrevivientes impunes del terrorismo rojo; esto es, asesinos, el peso paradigmático de aquellos que los combatieron sigue siendo un dedo acusador de sus múltiples homicidios. Un índice que es necesario segar para que no remita a sus rostros torvos de sicarios castristas.

El segundo hecho aún esta sucediendo mientras redactamos estas líneas.

El Presidente del Concejo Deliberante de Mar del Plata, un pequeño felón que responde al nombre de Manuel Artime, ordenó retirar el cuadro del Capitán Pedro Giachino que se hallaba en el recinto de sesiones, en el segundo piso del Palacio Municipal.

En la historia oficial que han fabricado los sujetos de su laya -continuadora de esa ramera liberal que entrapuja siempre la verdad- las Malvinas son un rotundo mentís a sus ficciones. Sencillamente porque prueba la existencia de milicos corajudos peleando por Dios y por la Patria. Por eso mismo, porque esa realidad desenmascara sus ideologías, llevan años desmalvinizando, conforme a la funcionalidad que les exige cumplir el enemigo. Los héroes de Malvinas no pueden ser militares. Los militares tienen que ser todos, forzosamente, un hato de seres malévolos.

Las “razones” aducidas para descolgar el cuadro del Capitán Giachino, fueron dadas a conocer por presuntos defensores de los derechos humanos, cuya condición de estafadores y tramposos nunca como en estos días quedó tan en evidencia.

Según tamaños sinvergüenzas, nuestro primer caído en la honrosa jornada del 2 de abril no sería pasible de encomios públicos dada su condición de “represor” durante la Guerra Antisubversiva.

En el colmo del cinismo, se pretende deslegitimar su martirio patrio y su procerato perenne porque habría pertenecido a “los grupos de tareas de la Armada”, y por “haber sido felicitado por su desempeño” en “la zona de Zárate-Campana”, en la cual se lo designara junto con otros hombres de su rango, para enfrentar a la guerrilla marxista.

Aunque parezca mentira, el entrecomillado y el sentido del texto precedente corresponde a un suelto de un hipotético Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata que, bajo la firma de un tal Alonso, y a la par de otros antros de la misma laya, se solidariza con la infamia de Artime. “No puede haber doble estándar”, dicen. “No son héroes, son represores”.

Lo que para los argentinos de honor constituye una honra, para estos cómplices asalariados de la agresión comunista a la Argentina, es señal de descrédito.

Lo que debería potenciar, y de hecho potencia la estatura moral de la conducta del Capitán Giachino –el haberse batido contra la criminal Guerra Revolucionaria desatada contra la nación por no menos de tres Estados Terroristas- resulta, en la miope visión de estos crápulas, señal de desdoro.

Lo que convalida y ratifica la ejemplaridad de estos hombres de armas; esto es, el haber reprimido una agresión armada contra la Nación, ya no procedente de Inglaterra sino del Imperialismo Soviético y sus satélites, constituye según el criterio de estos miserables, un acto execrable.

Tenía razón Margaret Thatcher cuando decía que el triunfo de las armas británicas en la contienda austral había hecho posible la democracia en la Argentina. Por eso los demócratas gobernantes necesitan exhibir con estos gestos su gratitud perenne a la Corona que sirven. Sea manteniendo cautivos a los oficiales superiores que libraron la contienda, castigando homenajes a los soldados cabales, o descolgando los cuadros de los honrosos muertos en combate.

En algo aciertan sin embargo. No puede haber dos estándares. Quienes toman estas decisiones no son concejales, ni ex combatientes ni ciudadanos argentinos. Son traidores a la patria.

Y la patria debe vengar cuanto antes a quienes la agravian, la corrompen y denigran.

Contralmirante Carlos Hugo Robacio, Capitán Pedro Giachino: en un nuevo aniversario del luctuoso 14 de junio, ninguno de ustedes se ha rendido. Y no hay arresto ni retiro de retratos, ni módico renegado de una concejalía playera, que pueda rozar la gloria que supieron conquistar con el testimonio del coraje.

Contralmirante Carlos Hugo Robacio, Capitán Pedro Giachino: ¡Presentes!