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20/5/12

MEMORIA - LA FARSA DE LA SUPUESTA "MASACRE de TRELEW"



Por Nicolás Márquez (*)

Violentando los mas elementales principios constitucionales, el régimen populista de Cristina Kirchner lleva adelante una renovada parodia judicial, en este caso para juzgar (que en Argentina es lo mismo que condenar) a cinco personas (entre oficiales y suboficiales), que hace 40 años custodiaron un penal de alta seguridad[1], en el cual emblemáticos terroristas fueron abatidos tras dos intentos de fuga sucesivos y ahora se imputa a los militares en cuestión con el elástico argumento de que estos incurrieron en “delitos de Lesa Humanidad”.



Con el tiempo, los hechos fueron tergiversados y utilizados por la guerrilla marxista como propaganda política y hoy sus intelectuales asociados los levantan como estandarte demagógico.


¿Cómo fueron en verdad los episodios?.


En
agosto de 1971, el connotado terrorista y líder del ERP Mario Roberto Santucho y otros guerrilleros de esa organización (entre ellos el homicida confeso Gorriarán Merlo) fueron detenidos en la ciudad de Córdoba, en donde se encontraban estableciendo contactos para afianzar la guerra revolucionaria y coordinar actividades con el contacto local Agustín Tosco. Santucho llevaba DNI falso bajo el nombre “Enrique Orozco”. Los terroristas fueron detenidos en la cárcel de Villa Urquiza. En represalia por las detenciones, el ERP asesinó de inmediato a cinco Guardiacárceles[2] y se fugaron 16 guerrilleros del establecimiento penitenciario. Algunos de los fugados fueron recapturados y para mayor seguridad Santucho y otros fueron trasladados a la Cárcel de Villa Devoto, en Buenos Aires. Durante su estadía en el penal, Santucho reforzó los vínculos políticos con miembros de otras organizaciones guerrilleras que también estaban encarcelados (comoMontoneros, las FAR y las FAP). Muchos de los guerrilleros detenidos (entre ellos se encontraban la mujer de Santucho, Ana Villarreal) el 5 de abril fueron trasladados al Penal de Rawson (Provincia de Chubut), considerado el más seguro; sin embargo, Santucho encontraba auspicioso el traslado porque allí había unos 200 terroristas alojados y por ende, habría caldo de cultivo interno como para planificar una fuga en conjunto.
Lo cierto, es que tras varios preparativos y tareas coordinadas y pensadas, el 15 de agosto de 1972, se produce la rimbombante fuga de guerrilleros detenidos en el citado penal de Rawson, durante la cual asesinaron a un Guardiacárcel y escaparon a toda velocidad rumbo al aeropuerto con autos que los estaban esperando. Otros fugitivos no tuvieron igual suerte, pues fueron apresados la misma noche de la fuga. El ex guerrillero del ERP Pedro Cazes Camarero, quien participó de la fuga pero formó parte del grupo que no pudo escapar recuerda: “logramos lanzar la operación después de convencer a los compañeros, pero el marmota que estaba en la puerta con el camión con el que teníamos que huir se escapó creyendo que se había podrido todo y nos dejó a pie en medio de la Patagonia”[3]. El contingente de seis terroristas con mejor suerte, escapó en automóvil rumbo al Aeropuerto de Trelew, donde advirtiendo un avión comercial que estaba en la pista a punto del despegue, lograron frenarlo, asaltarlo con la tripulación dentro, e increpar al piloto para que tuerza el destino previsto y se dirija a Chile. El piloto del avión secuestrado, intentó resistirse. Dijo: “No hay combustible para llegar a Puerto Montt” (Chile). Encañonándolo, Santucho respondió: ´Pues habrá que llegar igual`”[4]. Los terroristas que huyeron, además de Santucho fueron delincuentes relevantes como Roberto Quieto (FAR), Marcos Osatinsky (FAR), Fernando Vaca Narvaja (Montoneros), Domingo Menna (ERP) y Enrique Gorriarán Merlo (ERP). Una vez en Chile, recibieron una afectuosa bienvenida (se hospedaron en dependencias gubernamentales) por parte del régimen marxista de Salvador Allende. Fue allí donde Allende le regaló un arma de fuego a Santucho, para que prosiga en su hidalga tarea de asesinar opositores[5]. El apoyo y devoción de Allende a los guerrilleros era tan enfático, que éste mismo “había dispuesto el suministro regular de fondos para las guerrillas argentinas y uruguayas”[6]. Incluso, el MIR (organización terrorista chilena que forjaría una alianza con el ERP y posteriormente enviaría tropas de apoyo a Tucumán), por pedido del dictador chileno formaría parte de su custodia personal en 1970[7].
Ya en Chile, los terroristas debieron pasar varias horas de incertidumbre, pues le solicitaron a Allende que los enviara a Cuba (país en donde el ERP y el MIR recibían entrenamiento y logística), mientras que el gobierno argentino había pedido al de Chile la extradición de los terroristas. El dictador Allende se vio en la encrucijada de apañarlos y afectar las relaciones bilaterales con Argentina, o entregarlos y contrariar sus simpatías ideológicas para con el terrorismo marxista. Pudo más lo segundo, y los fugitivos viajaron al totalitarismo de Cuba, donde los esperaba alborozado uno de sus principales aliados del orden local, el inefable Eduardo Luis Duhalde, que en los años 80` fuera fundador de la organización homicida MTP[8] (Movimiento Todos por la Patria) que atentara contra la democracia en 1989 asesinando a 12 soldados y hasta su deceso en el 2012 fue Secretario de DDHH. del kirchnerismo.
Lo cierto es que el día 22 de agosto de 1972 (una semana después de la mencionada fuga a Chile), 19 terroristas que seguían detenidos en Trelew pretendieron un renovado intento de huida, en cuyo contexto cayeron abatidos 16 de los 19 guerrilleros.
Sectores partidarios del terrorismo por su parte, fabricaron otra versión de los hechos y alegaron que no hubo tal intento de fuga sino que los “16 terroristas fueron ejecutados”. Relato curioso, dado que los presuntos “fusiladores” llevaron tres sobrevivientes del enfrentamiento al Hospital Militar, y así estos pudieron salvar sus vidas tras quedar heridos en el combate. Vale señalar que de los 16 guerrilleros abatidos, 13 pertenecían al ERP y el resto a Montoneros y FAP.
Pero más allá de especulaciones historiográficas (o historietísticas), vale efectuar algunas consideraciones en torno a las irregularidades gravísimas del “juicio” que se impone contra los custodios del penal:



1) Es obvio que no hubo crimen de Lesa Humanidad alguno (por ende en el peor de los casos el hecho estaría prescripto desde hace décadas), entre otras cosas porque esa tipificación se da cuando el ataque es contra civiles
[9] y no contra guerrilleros o integrantes de un ejército irregular, tal como ocurrió con estos 16 abatidos (dato que expresamente es reconocido por los mismos integrantes del ERP y Montoneros).
2) Las personas a las que hoy se intenta “juzgar” ya fueron exculpadas por la justicia en 1973 (de modo que se está violando el principio constitucional de “cosa juzgada”).
3) Se está violando además el principio de ley penal vigente o de irretroactividad (dado que no existía la tipificación de “Lesa Humanidad” en 1972 en el derecho argentino y solo cabría aplicar la de entonces).
4) Cuando se habla del hecho como “terrorismo de Estado”, es obvio que esta denominación le corresponde a los miembros del ERP y Montoneros que participaron de la embestida, puesto que como es público y notorio, contaron con apoyo y cobijo de los Estados de Chile y Cuba.



Los guerrilleros que escaparon y viajaron a Cuba apañados por Allende, tras entrenarse y conseguir respaldos, regresaron al país en noviembre de 1972 para proseguir sus planes revolucionarios y homicidas (entre 1969 y 1979 se computan 21.665 atentados o hechos terroristas por parte de ERP y Montoneros solamente[10]).
De esos 25 casos (entre los 6 que escaparon a Chile y los 19 restantes de los cuales murieron 16 en el segundo intento de fuga), al día de la fecha solo vive el ex terrorista montonero Fernando Vaca Narvaja, que no solo no está preso sino que fue indultado por Carlos Menem y hoy es funcionario kirchnerista.
En tiempos de tanto revisionismo y de tanto indagar en el pasado: ¿el Estado kirchnerista se ocupó por juzgar a los terroristas alguna vez?. Jamás!, solo persiguió con los atropellos jurídicos ya señalados a quienes los combatieron victoriosos.
Ocurre que en la Argentina se juzga y escribe la historia con el mismo rigor y la misma seriedad institucional con la que ese mismo Estado mide la inflación, imprime billetes con Amado Boudou, mantiene y controla el funcionamiento de los trenes, de las Aerolíneas o construye viviendas con Hebe de Bonafini.


(*) @NickyMarquez1
[1] El primer intento donde escapan 6 terroristas se dio en el Penal de Rawson y los detenidos que no lograron escapar fueron trasladados a la Base Naval Almirante Zar de Trelew. Estos últimos días después intentaron desde allí un segundo escape en el que fueron abatidos.
[2] Ver Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página Pág. 144
[3] Gaviotas Blindadas, Historias del PRT-ERP, Mascaró Cine Americano, Filme Documental, primera parte
[4] Citado en Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 173
[5] Ver Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 178, ver también Julio Santucho, Los Ultimos Gurevaristas.
[6] Carlos Manuel Acuña. Por amor al Odio, T II, Ediciones del Pórtico, página 358
[7] Ver Maria Seoane; Todo o nada. La historia secreta y pública de Mario Roberto Santucho, el jefe guerrillero de los años setenta. Editorial Sudamericana. 2003. Página 185
[8] Ver Enrique Gorriarán Merlo: Memorias de Gorriarán Merlo. De los Setenta a La Tablada. Editorial Planeta
[9] El artículo 7 del Tratado de Roma (que forma parte del derecho argentino recién a partir del 2001) señala que delito de Lesa Humanidad es “un ataque sistemático o generalizado con una población civil, sea que este provenga del Estado o una organización”
[10] Así lo confirmó la Cámara Federal alfonsinista en 1985 en el famoso Juicio a los Comandantes


FUENTE: La Prensa Popular Edición 106 Lunes 14 de Mayo de 2012

LA INCREIBLE HISTORIA DEL KAVANAGH

El edificio que nació por el despecho de una mujer

¿Puede el mal de amores llegar a la arquitectura?


¿Es cierto que el que fuera el mayor edificio de Sudamérica nació de una revancha sentimental?


Aquí la historia del 'Kavanagh', la construcción del barrio de Retiro que condensa el despecho y amor propio de una legendaria mujer.Ubicado en la intersección de Florida y San Martín, su imagen jamás puede pasar desapercibida entre los transeúntes.Pero si la historia que se esconde detrás de esa mole escalonada con estilo racionalista.

En la década del 30, Corina Kavanagh era una hermosa y decidida mujer. Proveniente de una familia enriquecida, llamados despectivamente 'nuevos ricos', por su sangre no corría linaje patricio pero sí ansias de trascender.

Cuentan que por aquellos años la mujer había mantenido una historia de amor con un joven de alta alcurnia hijo de Mercedes Castellanos de Anchorena, la que se oponía tajantemente a la relación y que logró hacer que terminara.Dicen que dolida, humillada y decidida a tomar revancha, Corina elaboró una venganza sin sangre...pero con ladrillos.

Nacía el Kavanagh.
Nada desvelaba más a los Anchorena, sus rivales, que la construcción de la Basílica del Santísimo Sacramento, hoy un templo abierto a la comunidad pero por aquellos años realizado a pedido de la familia para que se convirtiera en el sepulcro familiar. La familia vivía en el palacete que hoy es la Cancillería , justo del otro lado de la Plaza San Martín.

Pero la intención de la matriarca de los Anchorena era comprar un lote vacío que estaba justo enfrente a la iglesia, para construir su nueva mansión y que la parroquia quedara así anexada.Paradójicamente, si hoy alguien quiere mirar de frente la actual basílica del Santísimo Sacramento, debe pararse en el pasaje 'Corina Kavanagh'

Dispuesta a golpear donde más duele, cuentan que Corina Kavanagh redobló la apuesta y tras comprar el solar, ordenó al estudio de los arquitectos Sánchez, Lagos y de La Torre (célebre en la época) la construcción de un gran edificio con una sola intención: tapar completamente la visual de la iglesia desde muchos ángulos Pero, y principalmente, desde los ventanales de la mansión de los Anchorena.

El terreno donde hoy se sitúa el Kavanagh pertenecía al hotel Plaza y, según el mito urbano, la mujer aprovechó un viaje de su archienemiga Anchorena para adelantarse a la compra del lugar.Para lograr su cometido, cuentan que la mujer vendió tres estancias que poseía en Venado Tuerto. Tan sólo 14 meses demoró el levantamiento del edificio (entre el 1934 y el 1936), mole que, entre otros récords, ostenta el de haber poseído el primer aire acondicionado central de la Argentina. Su forma escalonada, además de seguir un estilo racionalista, responde también a las restricciones del Código de Edificación de aquel entonces que fue limitando su tamaño original.

Cuenta con 33 pisos y 113 departamentos de lujo (todos completamente distintos entre sí) donde, entre otras personalidades, viven el ex Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, Joaquín Morales Solá y la ex-diputada Alicia Castro. Con 3 ascensores, 5 entradas independientes, 5 escaleras, locales en la planta baja y estacionamiento, resultó una verdadera novedad para la época, que se vio sorprendida por cómo el inmenso lugar se nutría de una pileta, talleres de lavado y planchado, cámara frigorífica para pieles y alfombras, sistema telefónico central y depósitos de seguridad.

El objetivo fue estrictamente cumplido: hoy, desde el único lugar donde se puede ver la iglesia es el pasaje que corre el hotel Plaza y la torre, que se llama... Corina Kavanagh.'Aún hoy no cuenta con portero eléctrico y hay que anunciarse como en un hotel'.

11/10/11

CON LA FÉ SE GANAN BATALLAS

7 de OCTUBRE - LA BATALLA DE LEPANTO
"Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo" (San Pío X).

Hacia 1571 Europa era amenazada por los musulmanes turcos. Éstos habían conquistado el norte de África, el medio oriente y dominaban el Mediterráneo. España y Portugal se habían librado después 8 siglos de lucha. Los turcos se preparaban para invadir Europa, lo cual habría significado el fin del Cristianismo.
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La situación era desesperada. El Papa San Pío V trató de unificar a los cristianos para la defensa militar del continente, pero contó con muy poco apoyo. Finalmente, logró reunir un ejército de 20.000 soldados y una flota de 101 galeones y otros barcos más pequeños. Los turcos, por su parte, poseían la flota más poderosa del mundo, con 300 galeras en las cuales había miles de esclavos cristianos como remeros.

Los cristianos estaban en gran desventaja siendo más pequeña su flota, pero poseían un arma invencible: el Santo Rosario. En la bandera de la nave capitana de la escuadra cristiana ondeaban la Santa Cruz y el Santo Rosario.

Consciente del poder del Rosario, San Pío V pidió a toda la Cristiandad que lo rezara y ayunara, suplicándole a la Santísima Virgen su auxilio ante aquel peligro. El Papa ordenó, además, que antes entrar en combate con la armada enemiga, se sacara a cualquier soldado cuyo comportamiento pudiese ofender a Dios.

Poco antes del amanecer del 7 de octubre la flota cristiana encontró a la flota turca anclada en el puerto de Lepanto, Grecia. La flota católica se ordenó en forma de cruz. La flota turca, en forma de media luna.

En tanto, los cristianos en todo el mundo dirigían su plegaria a la Santísima Virgen, Rosario en mano, para que ayudara a los cristianos en aquella batalla decisiva.

En nuestra flota se dio la señal de batalla izando la bandera enviada por el Papa, con la imagen de Cristo crucificado y de la S. Virgen. Los generales cristianos animaron a sus soldados y ordenaron rezar. Los soldados cayeron de rodillas ante el crucifijo y continuaron en fervorosa oración hasta que las flotas se aproximaron.

Los turcos se lanzaron sobre los cristianos con gran rapidez, pues un fuerte viento les era favorable. Pero sucedió que éste se calmó justo al comenzar la batalla, y pronto cambió de dirección, favoreciendo a los católicos. La batalla fue terrible y sangrienta. Duró desde alrededor de las 6 de la mañana hasta que oscureció.

El Papa Pío V, desde el Vaticano, no cesó de rogar a Dios. Durante la batalla se hizo una procesión del Rosario para pedir la victoria. Estaba conversando con algunos cardenales cuando repentinamente los dejó, se quedó algún tiempo con sus ojos fijos en el cielo, y dijo: "No es hora de hablar más sino de dar gracias a Dios por la victoria que ha concedido a las armas cristianas". El Cielo le había revelado la victoria, confirmada por los mensajeros que llegaron varios días después.

El carácter milagroso del triunfo de Lepanto se corrobora por los testimonios de los prisioneros capturados en la batalla: ellos testificaron que habían visto a N.S. Jesucristo, San Pedro, San Pablo y a una gran multitud de ángeles, espada en mano, luchando contra los turcos y cegándolos con humo.

En la batalla de Lepanto murieron unos 30.000 turcos y 5.000 fueron tomados prisioneros. Unos 15.000 esclavos cristianos fueron encontrados encadenados en las galeras y fueron liberados. Los musulmanes perdieron más de 200 naves. La flota cristiana sufrió 7.600 bajas y la pérdida de 12 galeras.

Dios, que en su justicia había permitido que parte de las naciones cristianas cayeran bajo la opresión turca, impuso aquel día un límite al Islam y no permitió que el Cristianismo desapareciera.

Los católicos logramos ese 7 de octubre una milagrosa victoria que cambió el curso de la historia. Con este triunfo se fortaleció grandemente la devoción al Santo Rosario. En 1569, (dos años antes de la batalla) el mismo San Pío V había fijado la forma tradicional del Rosario.

En agradecimiento a Dios por la victoria, el Papa Pio V instituyó la fiesta de N.S. de las Victorias, el primer domingo de octubre. A las letanías de Nuestra Señora añadió la invocación "Auxilio de los cristianos". El Papa Pío V murió el primero de mayo de 1572 y fue canonizado en 1712. En 1573, el Papa Gregorio XIII cambió el nombre a la fiesta, por el de Nuestra Señora del Rosario. San Pío X la fijó para el 7 de Octubre y afirmó lo siguiente: "Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo".

Lo acontecido en Lepanto por intercesión de la Virgen y el rezo del Rosario se repitió en otros enfrentamientos con los turcos, como la batalla de Viena, el 12 de septiembre de 1683. En agradecimiento a N. Señora por esta victoria, se estableció la fiesta del Dulce Nombre de María. La victoria en la batalla de Temesvar, en Rumania, el 5 de agosto de 1716, también se debe a la intercesión de la S. Virgen María, etc.

Hoy los católicos estamos en situación similar a la de la época de Lepanto. El enemigo parece muy superior en sus fuerzas y la inmensa mayoría de los católicos están siendo vencidos por el demonio, el mundo, la carne; y sufren las terribles consecuencias del cáncer modernista triunfante por un tiempo en la Iglesia desde el fatídico Vaticano II.

Pero así y todo, la victoria es posible, porque “nada es imposible para Dios” (Lc 1, 37). Tenemos las armas más poderosas: nuestra fe, el santo sacrificio de la Misa, el Santo Rosario.

"Denme un ejército que rece el Rosario y vencerá al mundo".

1/4/11

RELATOS DE MALVINAS

El día que Argentina casi gana




En diciembre de 1988, el ex secretario de Marina de Estados Unidos, John F. Lehman, hizo pública la ayuda política y militar brindada por los norteamericanos a Gran Bretaña durante la Guerra de Malvinas, sin la cual el Reino Unido se hubiera visto obligado a replegar la Task Force del Atlántico Sur, de acuerdo con la conclusión de expertos militares.


La confesión del ex funcionario de Ronald Reagan fue realizada en Londres, donde blanqueó el respaldo militar a los británicos, que aunque fuera conocido por los combatientes argentinos, dejaba de ser una versión para convertirse en un hecho incontrastable.

A 29 años del conflicto, la guerra del Atlántico Sur aún sorprende cuando se revisan las causas políticas, las acciones bélicas, las alianzas militares y las rupturas de pactos internacionales y, por supuesto, los actos de valentía protagonizadas por los que estuvieron en el teatro de operaciones.


Los británicos ganaron la guerra, pero a un costo de material y de vidas como no lo sufrían desde el final de la II Guerra Mundial. Después de Malvinas, los ingleses no intervinieron en otra contienda que les haya costado tanto.


Pese a los errores


Pese a los errores de conducción militar de los altos mandos, las tropas argentinas infligieron a los británicos la mayor pérdida de barcos y de aviones y aún hoy hay dudas acerca de las bajas que reconocen los ingleses: 255 muertos y 777 heridos.

La escuadra naval de la corona británica tuvo 24 naves que recibieron los proyectiles argentinos. Siete naves fueron hundidas, cinco resultaron fuera de combate y otras 12 quedaron con averías de consideración.

La nave insignia, el portaviones "Hermes", donde estaba el puesto de comando del jefe de la Task Force, el almirante Sandy Woodward, fue tocado y el segundo de los portaviones, el "Invincible", quedó fuera de combate, no prestó más servicio en lo que era, en 1982, una de las tres flotas navales más poderosas del planeta.

El período más encarnizado de la guerra ocurrió entre el 21 de mayo de 1982 y las jornadas posteriores, batalla que se extendió hasta el 25 de mayo.

El almirante Woodward anotaba en la bitácora de mando a las 9.30 del 21 de mayo: "Si los argentinos van a pelear, hoy es la mejor oportunidad que tienen. Ya veremos". La intuición del comandante inglés se cumpliría. Los argentinos dieron batalla porque ese día la flota británica se había estacionado en la bahía San Carlos para desembarcar las tropas que debían caminar hasta Puerto Argentino.


Quedaron grogui


El combate aeronaval fue tan feroz que los británicos quedaron grogui, según lo reconoce Woodward en su libro de memorias Los cien días , de editorial Sudamericana, pero los argentinos se desangraron en la ofensiva, perdieron la mayor cantidad de pilotos y de aviones, y no consiguieron impedir que los soldados ingleses desembarcaran.

Woodward dice con todas las letras que los argentinos podrían haber ganado la guerra ese día: "Los argentinos podrían haberla ganado también".

Antes de sufrir en carne propia la profesionalidad de los pilotos y la valentía de los demás soldados argentinos en la tundra malvinera, EE.UU. ya habían enviado misiles sidewinder aire-aire para derribar los aviones de los sudamericanos. Esa tecnología bélica norteamericana fue decisiva a la hora de establecer la diferencia con la que portaban las naves argentinas.

A casi tres décadas de la guerra aún hay secretos militares por revelar. Por eso, una vez terminado el conflicto, el gobierno británico dispuso un acta de secreto militar hasta el 14 de junio de 2072. Recién a 90 años de la Guerra de Malvinas se producirá la desclasificación militar y los investigadores podrán conocer, con prueba documental, la historia completa del conflicto.

6/3/11

MEMORIA - ASESINOS ARGENTINOS FAMOSOS

Los asesinos más famosos de la historia argentina

A lo largo de la historia nacional, han sido innumerables la cantidad de asesinos que la han poblado, haciendo de muchos de ellos verdaderas leyendas populares. Un repaso por los nombres de los principales homicidas

La palabra asesinar significa matar a alguien con alevosía o premeditación, y en la breve historia argentina, ha habido asesinos que marcaron una época, sembrando de terror y de miedo a una sociedad que no podía entender sus horripilantes y salvajes crímenes.

Desde Cayetano Santos Godino, conocido como el “Petiso orejudo” a comienzos del siglo XX, hasta el reciente Ricardo Barreda, la Argentina tiene una larga lista de homicidas que han sabido ganarse la atención mediática y el estudio de gran cantidad de analistas sobre su actividad mental, para entender por qué hicieron lo que hicieron.

La Agencia de Noticias CNA lo invita a hacer un recorrido por los nombres de los principales asesinos que marcaron una época en la Argentina, y que quedarán para siempre en la memoria de los argentinos.

Gerónimo de Solane

Más conocido como “Tata Dios”, Gerónimo de Solane fue un hombre que en base a su poder de curandero, sembró el terror en la ciudad de Tandil a comienzos de 1870, localidad en la que gracias al poder de ricos estancieros de la zona, había instalado su “consultorio médico” para hacer “sanaciones” a las personas del lugar.

Su gran oratoria y poder de convencimiento, sirvió para realizar una virtual “cacería” contra todos aquellos que consideraba ateos, extranjeros y masones. En una seguidilla de atentados contra la población local, el grupo reunido por “Tata Dios” asesina a 36 personas y pasó a los libros de historia conocida como “La masacre de Tandil”.

De Solane falleció en prisión víctima de una bala disparada desde una de las ventanas de su celda. Siempre se sospechó que su muerte se debió a actos cometidos por sicarios al mando de empresarios zonales que habían “bancado” sus acciones con dinero y lugar para establecer sus consultorios. Tres de sus cómplices, Cruz Gutiérrez, Juan Villalba y Esteban Lazarte, fueron sentenciados por la Justicia y condenados a muerte.

El petiso orejudo

Cayetano Santos Godino, más conocido en la historia criminal argentina por su apodo de “Petiso orejudo”, sembró el terror a principios del siglo XX, cuando con tan sólo 16 años de edad, fue acusado por la Policía y la Justicia de ser el responsable de la muerte de cuatro niños, siete intentos de asesinato y el incendio de siete edificios.

Al momento de ser detenido, se le encontró el piolín con el que solía estrangular a sus víctimas. En el interrogatorio policial, confesó haber cometido 4 asesinatos, y el de haber tenido numerosos intentos más que fueron interrumpidos por cuestiones del azar, como visitas inoportunas al lugar en que los quería llevar adelante.

En un principio, fue declarado irresponsable y recluido en el Hospicio de las Mercedes, pero luego de la agresión realizada a dos pacientes y de un intento de huída, se lo trasladó a la Penitenciaría Nacional, para ser finalmente recluido en el Penal de Ushuaia, conocido popularmente con el mote de “Cárcel del Fin del Mundo”.

Falleció en 1944 en dicho penal, en el cual sufrió múltiples suplicios por parte de los otros internos, y en el cual también fue sometido a una operación quirúrgica en sus orejas, donde especialistas de la época creían que radicaba el origen de su maldad.

Simón Radowitzky

Este mítico militante anarquista, cometió uno de los asesinatos más recordados por la historia argentina, como lo fue el del jefe de Policía, Ramón Lorenzo Falcón, acusados por los anarquistas de ser el responsable de la matanza conocida como “la semana roja” en 1909.
Discriminado por su condición de judío, Radowitzky asumió la causa del anarquismo como propia, y es por eso que con tan sólo 18 años, perpetró el crimen político más importante de la Argentina, echando al auto en el que viajaba Falcón con su secretario privado Alberto Lartigau, una bomba que hirió de muerte a los dos ocupantes.

Condenado a cadena perpetua por su corta edad, es trasladado a la cárcel de Ushuaia, donde es vejado de mil maneras diferentes por los guardiacárceles, no perdiendo nunca su hidalguía, y considerado un “héroe” y “mártir” por los demás presos, así como también por la militancia anarquista que pintaba su nombre en todas las manifestaciones de la época.

Yrigoyen lo indulta en abril de 1930. Viajó al Uruguay, y luego peleó en la Guerra Civil Española en las Brigadas Internacionales a favor de la República contra el fascismo del Generalísimo Franco. Un paro cardíaco lo zanjó camino al cielo el 4 de marzo de 1956, mientras trabajaba en una fábrica de juguetes en México.

Mateo Bancks
La ciudad de Azul se vio conmovida el 18 de abril de 1922 cuando Mateo Bancks, un chacarero destruido por la crisis económica, mató a ocho personas. Sus hermanos Dionisio, Miguel y María Ana, su cuñada Julia Dillon, sus sobrinas Sarita y Cecilia, y los peones Juan Gaitán y Claudio Loiza, fueron las víctimas de un asesino despiadado que hasta último momento intentó culpar del asesinato a Gaitán, de quién dijo que le había disparado en la pierna, herida que jamás pudo comprobar.

Se le celebraron dos juicios, uno en Azul y otro en La Plata, y a pesar de que en el segundo asumió la defensa el afamado abogado de entonces Antonio Palacios Zinny, quien no pudo hacer nada por su defendido, que acabó siendo condenado a cadena perpetua.

Fue un asesino tan famoso, que tiene dos tangos dedicados, como lo son ”Doctor Carús”, de Martín Montes de Oca, y “Don Maté 8”, con música de Domingo Cristino y letra de José Ponzio. Pasó por la cárcel de Ushuaia, donde compartió el penal con el Petiso Orejudo y fue declarado por los guardias de la prisión como un “recluso ejemplar”, dando varias entrevistas periodísticas en ese lapso.

Recuperó su libertad en 1949, intentando volver a vivir a Azul, pero la repulsa social fue tan grande, que tuvo que cambiar su nombre al de Eduardo Morgan e irse a vivir a una pensión en la Capital Federal. El mismo día que llega a la capital, se entra a bañar cuando la mala suerte hace que pise el jabón, se resbale y pierda la vida al chocar la cabeza en la bañadera.

Yiya Murano

María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, más conocida como “Yiya”, ocupó la atención mediática en 1979, cuando fue detenida por la Policía acusada de haber envenenado a tres personas con cianuro.

La “envenenadora de Monserrat”, como se conoció el caso en la prensa, fue acusada de asesinar a Carmen Zulema del Giorgio de Venturini, Nilda Gamba y Lelia Formisano de Ayala, todas supuestas amigas de la acusada, y a las cuales les debía fuertes sumas de dinero, y a quienes envenenó dándoles de comer masitas que había llevado de regalo para comer con ellas en su visita.

Yiya, una mujer “correcta” y de la alta sociedad porteña, que la época de cometer los crímenes tenía 49 años, fue encarcelada, saliendo de prisión en 1982, para luego en 1985 y en otro juicio, recibir la pena de cadena perpetua y salir de la cárcel finalmente en 1995 beneficiada por el 2x1, donde como regalo, le envió a los camaristas que atendían su caso, un paquete de masitas de regalo.

Carlos Eduardo Robledo Puch

El “ángel de la muerte” como se lo conoció mediáticamente debido a su cara de chico bueno y falto de afecto, fue uno de los asesinos más despiadados de la historia nacional, teniendo en su haber 11 asesinatos, una violación, una tentativa de homicidio, más múltiples robos y hurtos.

Robledo Puch sembró el terror entre marzo de 1971 y febrero de 1972, cuando fue arrestado por la Policía con tan sólo 20 años de edad. Juzgado y condenado en 1980 por sus crímenes, todavía es recordado por las palabras que le dirigió al tribunal que lo condenó: “Esto fue un circo romano. Algún día voy a salir y los voy a matar a todos".[

Su caso todavía tiene vigencia en la memoria popular, debido a los innumerables pedidos que ha hecho para recuperar la libertad, todos ellos negados por la Justicia argentina, que haciéndose eco de los informes peritales, donde se lo acusa de poseer una personalidad imposible de convivir en la sociedad.

Francisco Laureana

Dueño de una personalidad misteriosa y pocas veces recordado por la historia criminal argentina, Francisco Laureana sembró el terror en las calles al asesinar a 15 mujeres en un lapso de seis meses entre agosto de 1974 y febrero de 1975.

Laureana inmovilizaba a sus víctimas con una gran fuerza de brazos, dejándolas casi inconscientes, abusaba sexualmente de ellas, y luego las remataba de un tiro o las estrangulaba. Para los estudiosos de la historia criminal argentina, este fue un caso típico de un asesino serial que siempre utilizaba el mismo método delictivo para someter a sus víctimas.

Lanzado un identikit en la prensa, una vecina de San Isidro lo vio en una pileta de San Isidro, alertando a las autoridades policiales que fueron en su búsqueda, ocasionándose un fuerte intercambio de disparos que terminó con el delincuente muerto.

Ricardo Barreda

El odontólogo platense Ricardo Alberto Barreda, pasó a la fama nacional luego de que el 15 de noviembre de 1992 asesinara a balazos en su propia casa, a su esposa Gladys McDonald, su suegra Elena Arreche y sus hijas Cecilia y Adriana.

Condenado a reclusión perpetua, por triple homicidio calificado y homicidio simple, estudió Derecho en la cárcel y formó pareja con una mujer que conoció por carta. En un caso judicial que atrapó a las personas de todas las edades, su sentencia fue seguida en vivo y en directo por todos los canales de noticias, y el propio Barreda pasó a ser un “adalid” de la Justicia para algunos argentinos.

Provisto de la libertad condicional en enero de este año, Barreda fue visto por una vecina que lo fotografió fuera de su lugar de detención domiciliaria en el barrio de Belgrano, debiendo en la actualidad la Justicia resolver su situación.

Ricardo Caputo

El de Ricardo Silvio Caputo es un caso que llamó la atención mundial, más que nada por la forma en que fueron descubiertas sus fechorías y por el contexto en que se sucedieron sus crímenes, nada menos que en los Estados Unidos.

El 9 de marzo de 1994 y luego de permanecer prófugo de la Justicia por más de veinte con múltiples identificaciones falsas, Caputo ingresó en una comisaría de Nueva York admitiendo el crimen de tres mujeres en Yonkers veinte años antes.

Fue encontrado culpable de los asesinatos de Natalie Brown, Judith Becker y Barbara Taylor, y fue condenado en 1995 a 25 años de prisión, que no cumplió, ya que murió en 1997 víctima de un paro cardíaco mientras jugaba al básquet en prisión.

La periodista estadounidense Linda Wolfe en su libro “Ámame hasta la muerte”, cuenta que Caputo elegía a "mujeres atractivas, realizadas, inteligentes: una trabajaba en un banco, otra era psicoanalista, otra editora de cine, otra una estudiante universitaria. Las conocía en sus trabajos o en bares y las seducía con su aspecto atractivo, su sonrisa amistosa, con su talento artístico y las historias divertidas de su infancia en Argentina”.

Fabián Tablado

El caso de Fabián Tablado conmocionó a la opinión pública argentina por su agresividad y el salvajismo utilizado a la hora de matar a su novia, Carolina Aló, de 113 puñaladas.

Fabián de entonces 20 años y Carolina de 17, eran novios desde hacía más de 3 años 1993, vivían en Tigre y por la noche cursaban juntos el 4° año del secundario en el colegio Marcos Sastre. Pero el 27 de mayo de 1996 decidió asesinarla por creer que ella lo engañaba con otro hombre, pero en realidad el padre de la víctima, cuando en realidad el motivo central sería que ella pensaba dejarlo.

El aberrante crimen tardó más de dos horas, cambiando varias veces las cuchillas utilizadas, encontrándose tres de ellos al lado del cuerpo, ya que se habían roto al chocar en forma reiterada contra los huesos.

En el cuarto de Fabián la Policía secuestró un cuaderno lleno de dibujos. Uno de ellos muestra a un hombre con un hacha en la mano. Del hacha gotea sangre y como única inscripción hay tres "ja, ja, ja", confiaron los investigadores de la causa en el juicio seguido al asesino.

13/2/11

MEMORIA - LAS HISTORIA TUERTA

LAS VÍCTIMAS OLVIDADAS DEL TERROR EN LA ARGENTINA
La justicia no es asegurada fácilmente en ninguna parte del mundo. Pero en la Argentina hoy está fuera del alcance incluso mencionar en público a las víctimas del terrorismo de izquierda de los años 70, y menos hacer un esfuerzo para obtener para ellas o sus familiares un día en un tribunal judicial.
Inténtelo y, probablemente, sea etiquetado por la izquierda argentina como un amigo fascista del ex gobierno militar. El políticamente correcto sabe que se supone que los que fueron tratados brutalmente por los guerrilleros que alguna vez Perón llamó "juventud maravillosa" deben ser borrados de la memoria nacional.
La abogada de 35 años y defensora de los derechos humanos Victoria Villarruel rehúsa cooperar. Fundó el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, en la Argentina, con la misión de documentar los miles de crímenes terroristas cometidos entre 1969 y 1979. Cree que arrojar luz sobre esa década oscura puede ayudar a asegurar un futuro más justo para todos los argentinos.
Todo el mundo conoce la historia de cómo los militares argentinos tomaron el poder en 1976 y procedieron a aplastar a los movimientos subversivos con crueldad. Sus abusos de poder fueron legión, y en 1983, finalmente, dieron un paso al costado en medio de la hiperinflación y el caos económico.
Pero la Argentina vivió otra tragedia antes y, en algunos casos, un tiempo después de que los militares tomaran el poder. Fue una ola de carnicería y destrucción causada por bandas de guerrilleros inspirados por Castro que buscaban tomar el poder aterrorizando al país. Sus acciones provocaron un caos que llevó al golpe militar.
Sin embargo, debido a la deshonrosa caída del gobierno militar, los terroristas y sus simpatizantes han tenido éxito en volver a escribir esta historia, al describir solamente los crímenes de sus enemigos uniformados. Algunas personas que son actuales o ex integrantes del gobierno de Kirchner, otros que son congresistas y otros que trabajan en los medios fueron integrantes bien conocidos de organizaciones subversivas.

En una entrevista realizada en noviembre, en Buenos Aires, Villarruel me dijo que ni siquiera los políticos de la oposición hablan de las víctimas de los terroristas porque se ha vuelto tabú hacerlo. El Estado, según dice, los trata como si nunca hubieran nacido. Un resultado es que una generación de argentinos ha crecido sin conocimiento de la historia completa de esos tiempos de terror. El punto de vista de Villarruel es que la verdad y justicia sean reconocidas.
Su libro de 2009 ( Los llaman? jóvenes idealistas) es un paso hacia ese objetivo. Documenta con fotografías y recortes de prensa la devastación que los terroristas le causaron a su propia gente. "A vencer o morir", el lema del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), aparece en una foto como un grafiti garabateado en un camión.
En el libro, hay fotos de algunas de las miles de víctimas: bebes, adolescentes, diplomáticos, empresarios, jueces, policías. Algunos fueron secuestrados y asesinados. Otros quedaron lisiados porque estaban cerca cuando explotó una bomba. Reclutaban menores para los ejércitos revolucionarios. Todo valía para los rebeldes que buscaban rehacer su mundo a través de la violencia. Villarruel describió el trabajo de su centro sobre el terrorismo, basándose en artículos de diarios y conversaciones con familiares y testigos. Muchos, según afirmó, siguen teniendo temor a las represalias.
Me dijo que el centro ha logrado dar nombre a 13.074 víctimas de los terroristas. Esos son totales preliminares. Villarruel está tan preocupada por la precisión de su trabajo que hizo que fuera auditado en forma independiente dos veces. Prevé que los recuentos finales estarán terminados a mediados de este año.

Es interesante señalar que la cantidad de casos presentados ante tribunales contra el gobierno militar con acusaciones de abuso de poder son menos de 9000. Mientras tanto, la justificación del gobierno de Kirchner para desestimar a las víctimas del terrorismo de izquierda es el argumento de que fueron víctimas de crímenes comunes y que sus perpetradores ahora están amparados por la prescripción. Pero Villarruel dice que su investigación demuestra que las víctimas fueron civiles atacados por movimientos guerrilleros en una despiadada búsqueda del poder. Si es verdad, no habría prescripción de acuerdo con la Convención de Ginebra de 1949, ratificada por la Argentina.
Villarruel escribe que, al estudiar el terrorismo de los años 70, nunca entendió "las razones por las que un grupo, atribuyéndose a sí mismo la representación popular, decidió asesinar a su propia gente, alegando una supuesta causa justa y la necesidad política". Es igualmente difícil entender por qué los argentinos han permitido que esos villanos controlen ese pasado y disfruten de impunidad legal.


Autor: Mary Anastasia O´Grady
Fuente: The Wall Street Journal

5/1/11

MEMORIA - EL ASESINATO DE HERMES QUIJADA

Recuerdos de la muerte del Alte. Hermes Quijada
a manos de asesinos terroristas
48 hs. Antes de que fuera acribillado el “Negro” Quijada, Alte. retirado de la armada por orden de Lanusse, mi padre estuvo cenando con él en el Centro Naval, ya que eran compañeros de camada, amigos y ambos aviadores navales.

La noche siguiente mi padre ceno en mi casa y nos contó la preocupación del Negro porque sabía que iban a matarlo ya que le había tocado a el, en su calidad de Jefe del Estado Mayor Conjunto, explicar públicamente lo sucedido en Trelew el 22 de Agosto. El Negro le había pedido a Gnavi, Comandante en Jefe de la Armada, que lo mantuvieran un tiempo mas en actividad porque así podía preservar mejor su vida, Gnavi se negó.

No vivía en su casa, dormía en diferentes lugares tan solo con la compañía de un Sargento que había sido su ayudante desde el grado de Cabo. Le explicó a mi padre que el único lugar en el que se sentía vulnerable era en el auto, por ello lo evitaba y caminaba o andaba en colectivo.

48 hs. después estaba yo de guardia en Banco Francés pagando el clearing, escuchando radio y tomando mate cuando se interrumpe la transmisión y se anuncia que el Alte. Hermes Quijada había sido asesinado dentro de su auto al salir de la casa donde había pasado la noche. Yo le di a mi padre la noticia.

Su velatorio se hizo en el edificio Libertad y al llegar Lanusse, un Capitán de Corbeta, en perfecta posición militar, luego de saludar al Señor Presidente, le hizo saber que no era bienvenido en ese edificio; adentro estaba el Alte. Rojas, quien hasta hacía poco había sido el Presidente del Consejo de Guerra que la Marina le hizo a Gnavi y lo condeno, condena que Lanusse dejo sin efecto por decreto en su calidad de Comandante en Jefe de las FFAA. Lanusse que era un tilingo pero no cobarde, entró igual y Rojas se retiro sin saludar y el entonces Capitán de Fragata Carlos Baubeau de Secondigné, compañero de mi padre y de Quijada fue el que recibió las condolencias de Lanusse quien se retiro inmediatamente.

Al Negro lo mataron en su auto tal como el suponía, no pudo sacar el seguro de la ametralladora que tenia con él en el asiento de atrás y lo acribillaron desde una moto.

Gnavi prohibió que mi padre dijera el discurso de despedida en su calidad de compañero de Camada y hablaron el Alte. Mayorga en su calidad de Comandante de la Aviación Naval y el Capital de Fragata Juan Maria Bonomi en nombre de sus Camaradas de Promoción.

Qué lejos y que cerca parecen esos tiempos, ¿no es verdad?


Autor: Enrique García-Mansilla

PS: Mi única duda pensándolo bien es si realmente fue Baubeau de Secondigné el que recibió a Lanusse o el Capital Martín Arana, lamentablemente Bonomi y Arana están muertos y Baubeau muy viejito, por lo demás el relato es fidedigno.

Fuente:http://egm-consultores.blogspot.com/2008/07/recuerdos-de-la-muerte-del-alte-hermes.html

ARGENTINA - AVIACIÓN NAVAL ARGENTINA

Pionera en el Polo Sur

ORGULLO ARGENTINO - HOY CASI DESARTICULADA
1962 – 06 de Enero – 2010 Aniversario de una epopeya


HACE 48 AÑOS, DOS AVIONES DOUGLAS C-47 DE LA ARMADA ARGENTINA ATERRIZABAN EN LA ZONA MÁS AUSTRAL DEL PLANETA: EL POLO SUR. UNA HISTORIA DE HAZAÑA QUE MUCHOS HABÍAN IMAGINADO Y QUE LOGRARON CONCRETAR DOCE MARINOS ARGENTINOS.

El aterrizaje de dos aviones navales argentinos en el Polo Sur, sorprendió el 6 de enero de 1962, a la opinión mundial. Esta operación llevada a cabo por dos aviones de la Aviación Naval Argentina, Douglas DC-3 (C-47) matriculados CTA- 12 y CTA-15 cumplió una señalada proeza de ser las primeras aeronaves argentinas en tocar el Polo Sur geográfico.
La expedición fue comandada por el Capitán de Fragata Hermes Quijada y formaron parte de la dotación de las dos aeronaves los capitanes de fragata Pedro Margalot y Rafael Checchi; los tenientes de navío Jorge Pittaluga, Miguel Grondona, Héctor Martini, Enrique Dionisi y José Perez; el suboficial primero Edmundo Franzoni; el suboficial segundo Ricardo Rodríguez; el cabo principal Elías Gabino y el cabo primero Raúl Ibasca. El piloto de uno de los aviones era el mismo Quijada y del otro el teniente Pittaluga.

La magnitud del logro alcanzado tuvo ribetes singulares, ya que no se contaba en esos momentos con cartografía de la zona y por ende se desconocía la existencia de referencias en tierra que pudiesen facilitar la orientación durante el vuelo.

La cartografía supuso uno de sus mayores problemas por lo que fue necesario que compilaran e interpretaran toda experiencia previa al respecto. Si bien aviones de varios países habían sobrevolado la región polar por el extremo sur terrestre desde Australia y con escala en la Base Mac Murdo, aquellos se limitaron a seguir una cadena de montañas cuyas estribaciones finales desembocan en el Polo, ofreciéndoles la ventaja de una fácil referencia.

En cambio, las unidades de la Aviación Naval prefirieron encarar la difícil ruta de un vuelo en sentido inverso sin apartarse del cono antártico y ser los primeros en arribar al lugar directamente desde el continente americano y más concretamente desde territorio argentino.

En la Base Aeronaval Ezeiza, su asiento natural y previo a su expedición las aeronaves se equiparon para la misión. Se instalaron los esquíes y a las dotaciones de la unidad de Exploración y Reconocimiento Aerofotográfico se les intensifico el adiestramiento de vuelo en condiciones nulas de visibilidad. Las aeronaves quedaron en condiciones de iniciar el asalto al continente blanco.

El itinerario de vuelo
Concluido el alistamiento del personal y las maquinas, tras una sencilla ceremonia el día 5 de Diciembre de 1961 emprendieron el vuelo desde la Base Aeronaval Ezeiza, hacia la Estación Aeronaval Río Gallegos a donde arribarían al finalizar el día.

A las 05:48 horas del 18 de diciembre de 1962 las aeronaves al mando del entonces Capitán de Fragata Hermes Quijada despegaron de la Estación Naval Río Gallegos rumbo al Cabo de Hornos. La velocidad era poca, pues las 32000 libras de peso, sumadas a los vientos del sector Sur y a la necesidad de ahorrar combustible, en previsión de cualquier súbito empeoramiento de tiempo, no les permitió pasar los 115 nudos (207 Kms/h).

Tanto el Capitán Quijada como el Teniente Pittaluga, comandantes de los respectivos aviones, realizaron un perfecto aterrizaje en la Base Teniente Matienzo, el primero en la nieve, con el que concluyó la etapa inicial del vuelo al Sur luego de 8 horas 17 minutos de travesía.

Esta Base Conjunta del Ejército y Aeronáutica, a pocas millas de distancia del lugar de aterrizaje. Todos sus miembros, ocupados en la construcción definitiva de la misma, les brindaron permanentemente su apoyo moral y material. Llego el 24 de diciembre los expedicionarios fueron invitados por los camaradas de la Base a pasar la nochebuena con ellos. El 26 de diciembre aprovechando la buena meteorología despegaron para continuar el trayecto.
Al volar sobre Bahía Austral, la Estación Científica Ellsworth apareció como una manchita negra que poco a poco fue aumentando de tamaño. La pista había sido bien señalada y a poco de aterrizar fueron recibidos por el personal de la estación.
Al volver el buen tiempo la estación Polo Sur les comunico que estaba lista a recibirlos. El 6 de enero a 13:05 horas despegaron rumbo al Sur, mientras se abría a su proa una zona cubierta de grietas enormes. Se encontraban muy cerca al Polo Sur y la zona que sobrevolaban tenia una capa de hielo de casi 3.000 metros de espesor.
Eran las 20:45 hora argentina, al iniciar la cuarta pierna de la búsqueda, descubrieron por la amura de estribor unos puntos negros que no pertenecían al natural paisaje antártico. El teniente Grondona copiloto de una de las aeronaves giro de inmediato hacia esa dirección donde avistaron el Polo Sur a mas de 30 millas. Recién a las 20.15 horas estuvieron sobre su vertical y diez minutos mas tarde aterrizaban en medio de la mirada complacida de todos los integrantes de la base.
Enseguida una emotiva ceremonia reunió a los representantes de las dos republicas y en ella tras las palabras del Capitán Quijada, la delegación argentina, entrego a la base estadounidense Amundsen-Scott una placa recordatoria del vuelo con el siguiente texto: “La Republica Argentina a Amundsen, Scott y sus hombres en el cincuentenario de su llegada al Polo Sur. Homenaje de la Aviación Naval de la Armada Argentina en su primer vuelo al Polo Sur”.
El día 22 de Enero de 1962, al aterrizar ambas unidades en el Aeropuerto "Jorge Newbery" de la ciudad de Buenos Aires, se daba por finalizada la proeza, que metódica y calladamente fue llevada a cabo para que la Nación Argentina en primer termino, y luego su Armada, y su Aviación Naval, tuvieran este nuevo laurel para ser colocado en el escudo de sus glorias.
Este vuelo además de conformar un hito a nivel mundial, significo un valioso aporte al campo científico, permitió llevar a cabo posteriormente la ruta que uniría a América del Sur con Australia y Nueva Zelanda y demostró la madurez operativa de la Aviación Naval, en una época en que ya existían medios de posicionamiento estelar, sistemas de navegación avanzados y poderosos aviones como los C-130 Hércules y Super Costellation, empleando la Aviación Naval Argentina antiguos y escasos medios, pero con una gran cuota de voluntad, profesionalismo y esfuerzo por parte de la inmensa cantidad de personal que tuvo activa participación en la concreción de tan magnifica empresa.

Fuente: Instituto Aeronaval - Filial Mar del Plata
Gentileza: Oscar Filippi


Hermes Quijada

El cobarde asesinato de un pionero

Hermes José Quijada, fue un militar argentino perteneciente a la Marina, que fue asesinado en 1973 por el Ejército Revolucionario del Pueblo, fracción 22 de Agosto (ERP-22 de agosto), pocos días antes de finalizar el gobierno militar dirigido por general Alejandro Agustín Lanusse y cuando ya había sido elegido presidente constitucional Héctor Cámpora.

Hermes Quijada ingresó a la Armada Argentina, desempeñándose como aviador naval. Fue el primer piloto argentino que aterrizó en el Polo Sur. Al ser asesinado tenía el grado de de contraalmirante y fue promovido post mortem al grado inmediato superior.
En 1972 fue el encargado de leer por televisión la versión oficial sobre los sucesos del 22 de agosto en la base aeronaval Almirante Zar de Trelew, cuando resultaron muertos 16 guerrilleros detenidos.

Su asesinato
Hermes Quijada fue atacado el 30 de abril de 1973 cuando viajaba en su automóvil en el cruce de las calles Junín y Cangallo (actualmente llamada Tte. Gral. Perón) en el barrio Congreso de la ciudad de Buenos Aires. Recibió seis disparos a quemarropa, uno de ellos en la cabeza, que le produjeron la muerte poco después de ingresar al Hospital Naval. En la oportunidad resultó muerto también uno de los atacantes, Víctor José Fernández Palmeiro, miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo.

15/11/10

MEMORIA - RECONOCIMIENTO A HÉROES DE MALVINAS

Reconocimiento la tripulación del Avión Neptune que avistó a los náufragos del Belgrano Diputados les otorgará medallas al Valor en Combate

La tripulación del Neptune 2-P-111 que encontró a los náufragos del Crucero General Belgrano recibirá de la Cámara de Diputados de la Nación, medallas con la leyenda: “La Nación Argentina al Valor en Combate”, en reconocimiento al heroísmo que demostraron durante esa búsqueda, al haber llegado a los límites de consumo de combustibles que poseía la aeronave y arriesgado sus propias vidas en pos de localizar las balsas donde yacían los sobrevivientes.

La Cámara de Diputados de la Nación hizo Ley el proyecto presentado por la Diputada Liliana “Chispita” Fadul, que solicitaba un reconocimiento de honor, por al valor y heroísmo que demostraron los 10 miembros de la tripulación del avión Neptune 2-P-11, la primer aeronave que avistó a los sobrevivientes del Crucero ARA General Belgrano en las heladas aguas del atlántico sur, a quienes que se le otorgará medallas con la leyenda: “La Nación Argentina al Valor en Combate”.

El 2 de mayo del año 1982 a las 16:02, el Crucero ARA General Belgrano, fue alcanzado por dos torpedos disparados por el submarino nuclear ingles Conqueror que le produjeron posteriormente su hundimiento y donde murieron 323 marineros. El resto de la tripulación debió abandonar el navío, abordar las balsas de salvataje a donde permanecieron a merced del frio y del fuerte oleaje hasta que fueron rescatados y trasladados hasta la ciudad de Ushuaia.

Informados del ataque del navío, se pudo en marcha un operativo de rescate por mar y aire, por lo que 21 horas más tarde, los náufragos fueron avistados por ese avión de la Armada Argentina.

En las primeras horas del día 3 de mayo, diez hombres tripulando la aeronave Neptune 2-P-111, despegaron del aeropuerto de Río Grande con rumbo al área del hundimiento del Crucero, con la misión y el anhelo de encontrar a los sobrevivientes.

A las 12 horas de ese mismo día la aeronave llegaba al límite de su autonomía de combustible, para efectuar un regreso seguro al aeropuerto de origen. Pero estando su comandante consciente que una noche más en el mar podría cobrar mayor cantidad de vidas entre los náufragos y que la esperanza de hallarlos comenzaría a diluirse con el paso de las horas, puso a consideración de su tripulación la decisión de continuar la búsqueda, cuyos miembros no dudaron seguir adelante, sabiendo que de continuar con la misma corrían verdadero riesgo de no poder retornar a tierra. Por lo que a costa de sus propias vidas, tomaron la heroica decisión de extender la localización de sus camaradas.

Poco tiempo más tarde de esa decisión, el radio-operador pudo captar el primer enlace radioeléctrico con una de las balsas, y a las 13:20 horas avistaron las primeras 15, junto a un bote con náufragos. Inmediatamente lanzaron las marcas humosas y regresaron, habiendo transmitido las coordenadas para que los buques más cercanos pudieran ejecutar el rescate de los sobrevivientes.

Con muy poco combustible en los tanques, el comandante de la noble aeronave puso proa hacia el aeropuerto de Río Grande en un vuelo reducido sin saber si llegarían a la pista o si tendrían que efectuar un aterrizaje de emergencia. Sin embargo, con el último resto de combustible de reserva, el Neptune tocó pista habiendo cumplido acabadamente con la misión encomendada.

El Esfuerzo, la abnegación, la valentía y el espíritu de sacrificio que guió a esta Tripulación permitieron salvar 770 vidas.

Por lo que, en un merecido reconocimiento a esos 10 hombres que no dudaron en arriesgar sus propias vidas para salvar a otros, la Cámara aprobó el proyecto de la Diputada Nación Liliana Fadul y rendirá honores y entregará en nombre de la Nación Argentina, a cada uno de ellos, de la medalla de Valor en Combate.

La heroica distinción será otorgada al Capitán de Navío (RE) Julio Pérez Roca, al Capitán de Fragata (RE) Luis Guillermo Arbini, al Capitán de Fragata (RE) José Alberto Andersen, al Suboficial Mayor (RE) Oscar Rodríguez, al Suboficial Mayor (RE) Miguel Noell, al Suboficial Mayor (RE) José Ledesma, al Suboficial Mayor (RE) Juan Carlos Olivera, al Suboficial Principal (RE) Selso Omar Fossarelli, al Suboficial Principal (RE) Ramón Leiva y al Suboficial Primero (RE) Carlos Alberto Soria.

12/10/10

MEMORIA - A PROPÓSITO DEL DIA DE LA RAZA

DÍA de la RAZA y DÍA de ACCIÓN de GRACIAS
ARTÍCULO DE OPINIÓN


Autor: Enrique Breccia



El cuarto jueves de noviembre los norteamericanos festejan el Día de Acción de Gracias donde recuerdan la jornada de 1621 cuando los colonos ingleses agradecieron a la Providencia el haber sobrevivido a los avatares del viaje desde Inglaterra y la ayuda de los indigenas que les enseñaron como cocinar sus primeros alimentos. El pavo, la calabaza y el maíz.

Por la misma época al sur del Rio Grande ya habían nacido los primeros criollos, fruto de la unión de los españoles y portugueses con las nativas y que hoy habitan desde Mexico a Tierra del Fuego. Está demás decir que al norte y al sur de las Americas no habían desembarcado carmelitas descalzas sino hombres duros, ambiciosos y curtidos en el combate capaces de afrontar la monumental tarea de colonizar un continente.

Pero mientras en el norte los anglosajones luego de los postres del almuerzo de Acción de Gracias se dedicaron con la metódica eficiencia que los caracteriza a exterminar a los descendientes de sus maestros culinarios de las tierras recién descubiertas, al sur de ellos españoles y portugueses creaban una nueva raza dignificada mediante la Evangelización y la Fe en un Nuevo Mundo ganado para la causa de la cultura occidental.

La rigurosidad puritana de los "padres fundadores" no propiciaba otro contacto con los indígenas que no fuera el del plomo y el acero. Los escasos sobrevivientes fueron hacinados en reservas y sus descendientes adoptaron el "american way of life" y hoy regentean una vasta cadena de casinos.

¿No es curioso que los que en el presente recuerdan sin culpas que el único acercamiento amistoso con los nativos fue compartir algunos pavos y zapallos sean los mismos que inventaron el mito de la "Leyenda negra de la Conquista Española de America"?

Mientras en el Norte festejan alegremente y sin complejos el Día de Acción de Gracias, por estos lares sureños cada vez son más los que se cuestionan el 12 de octubre. ¿ Hasta cuándo vamos a seguir repitiendo que los españoles les vendían espejitos de colores a los indios o somos los iberoamericanos la prueba viviente de la falacia de esa leyenda oscura los que les compramos vidrios coloridos a los mismos creadores de ese "relato"?

Autor: Enrique Breccia

1/10/10

QUIEREN TRASLADAR LOS RESTOS DE SAN MARTÍN

OTRO DESPROPÓSITO Y VAN ...


Un proyecto de ley, del diputado nacional socialista Roy Cortina, promueve el traslado de los restos de San Martín, actualmente depositados al costado de la catedral metropolitana, al cementerio de la Recoleta.


LA ACADEMIA ARGENTINA DE LA HISTORIA SE OPONE AL TRASLADO DE LOS RESTOS DEL GENERAL JOSÉ DE SAN MARTIN Y REPUDIA EL PROYECTO DE LEY QUE PROPONE SU ENVIO AL CEMENTERIO DE LA RECOLETA

El brazo extendido del prócer, señalando el oeste con la punta del legendario sable corvo, como si marcara el sendero de la cordillera y el camino de la libertad. Así lo tiene presente la imaginación del pueblo argentino, así se lo ha venerado en los monumentos que perpetúan sus hazañas.

El juicio unánime de la historia lo ha consagrado Padre de la Patria; su aureola de héroe protege las fortalezas de la nación, los buques de guerra, los aviones que desafían la inmensidad del cielo. Aunque le sobraban razones para sentirse superior, la modestia de su austera dignidad lo hizo humilde y quizás, paradójicamente, más inmenso aún. ¿Podía la vana soberbia mortal de todo ser humano vencer ese recato natural en él y reclamar en su manda testamentaria que su corazón reposara en la Catedral Metropolitana?

No habría sido el General San Martín si lo hubiera hecho; ese reclamo no podía haber salido nunca de la pluma del Libertador de medio continente cuya templanza fuera tan célebre como su valentía.

Sus restos llegaron al país el 28 de mayo de 1880. Su amada patria estaba a punto de desangrarse otra vez más, como tantas veces en el pasado; sus hijos empuñaban las armas preparando un encuentro fraticida. Por un momento pareció que el desencuentro quedaba superado: formaron los adversarios para honrar el regreso al país de los despojos fúnebres del Gran Capitán. En el río quedó el Transporte Villarino, que había traído los restos heroicos; botes y carros escoltaron el ataúd hacia las barrancas del Retiro. Allí, formada y rígida, lo esperaba la Patria entera. Adelante se situaba nada menos que Sarmiento, envuelto en su flamante uniforme de general, a quien habían confiado la oración del retorno; más atrás el presidente Avellaneda, a quien la grandeza moral convertía en inmensa su escasa estatura; a un costado, erguida y solemne la estampa de Mitre y junto a él, los generales del Paraguay. Un grupo pequeño de ancianos acompañaba, enmudecido, la marcial imagen: eran los escasos soldados sobrevivientes de las guerras de la Independencia; endurecidos por la pelea y las privaciones, sus manos temblaban cuando hacían la venia al paso del General de la Patria.

Pero había otros hombres también: estaban los soldados de Tejedor y los partidarios de Roca, ambos enfrentados en las elecciones nacionales, que poco después lucharían en guerra civil, si bien en aquellos momentos solemnes y emotivos depusieron sus odios políticos, subordinados por un hálito superior de Patria. Frente a ellos, tenían el ataúd del hombre que todo lo había dado por la libertad de la Nación hasta despojarse de las vanidades terrestres. ¡San Martín regresaba a la tierra de su nacimiento y de sus sueños!

Una cureña del Ejército transportó el catafalco fúnebre hasta su última morada, la Catedral Metropolitana, donde la Nación Argentina dispuso que se le erigiera un mausoleo junto a Las Heras, el ejemplar soldado; Guido, su íntimo confidente y las infinitas tumbas representadas en la del Soldado Desconocido. Reposa, como la pobreza del prócer lo quería, en un cementerio, ya que ha sido la sepultura de casi un centenar de muertos ilustres: desde Lué, el adversario irreducible de la Revolución de Mayo, hasta cardenales recientes, pasando por civiles inolvidables, como don Bruno Mauricio de Zabala. La patria suplió con sus honras lo que la sobriedad del hombre no pidió: dispuso que reposara para siempre en la Catedral de la Iglesia que fue, además, símbolo de la unión nacional, sueño perpetuo del granadero invencible.

A los honores que dispuso la Nación suma su voz mansa esta Academia Argentina de la Historia para clamar que no se perturbe el descanso eterno del Padre de la Patria con un traslado injusto y ofensivo.

Nada peor podemos hacer que alterar la paz de los muertos ilustres y, sobre todo, a aquellos a quienes todo le debemos, nuestra libertad y nuestra nacionalidad. Su sepulcro en la Catedral Metropolitana no implica ofensa para nadie y sí una tradición centenaria.

La sorprendente historia del Mausoleo de San Martín en la Catedral

Autor: Bárbara Roesler

Los restos del general José de San Martín descansan, desde 1880, en la Capilla Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Catedral Metropolitana, custodiado permanentemente por dos granaderos.

Sin embargo, su emplazamiento en ese lugar no fue tarea fácil.

El Libertador murió de una gastralgia el 17 de agosto de 1850, en Boulogne Sur Mer, Francia, país al que había llegado luego de un exilio voluntario comenzado en 1824. En ese momento final, estuvo acompañado por su hija Mercedes y su yerno, Mariano Balcarce, quien fue portador de su deseo póstumo: que sus restos descansaran en su Patria.

En 1877, el por entonces presidente Nicolás Avellaneda creó la “Comisión Central de Repatriación de los Restos del general San Martín”. El cuerpo recién llegó a la Argentina el 28 de mayo de 1880. Y allí comenzó la odisea: ¿dónde colocarlos?

Según Ricardo Brizuela, la idea primordial fue depositar los restos en la Catedral porteña. Sin embargo, la Iglesia se opuso, avalada en los cánones apostólicos romanos: San Martín era masón, y como tal no podía ser alojado en un lugar consagrado. Esta discusión venía de larga data, ya que surge con los primitivos enfrentamientos entre la masonería y los católicos, cuyo principal hito fue la expulsión de los jesuitas del Río de la Plata.

No obstante, llegaron a un acuerdo, y el mausoleo se construyó al lado de la Catedral, en un terreno que, antiguamente, emplazaba el cementerio que cada templo contenía.

Los rumores afirman que este cambio de opinión eclesiástico tuvo que ver con una serie de créditos que llegaron a sus manos, con la excusa de las refacciones y reparaciones que serían necesarias para alojar los restos del héroe.

El féretro fue construido por el escultor francés Carrier Belleuse, siguiendo la influencia romántica, neoclásica, de estilo francés. Este artista también había construido la figura del General Belgrano que estaba ubicada en la Plaza de Mayo, y su proyecto fue el ganador entre los seis que se presentaron.

La Capilla Nuestra Señora de la Paz, donde se encuentra el cuerpo, está ubicada en la nave derecha del templo, y posee un piso de mosaicos con pequeñísimas estelas que dibujan espinas, clavos y otros motivos de la Pasión, y que se extienden por toda la Catedral.

En tanto, el monumento que contiene al Libertador está hecho, casi en su totalidad, en mármol rosado, mientras que la base es de mármol rojo de Francia y la lápida de mármol rojo imperial. El sarcófago es de color negro belga.

Los restos de San Martín se encuentran rodeados de tres esculturas femeninas, que representan a cada uno de los países que éste liberó: Argentina, Chile y Perú.

Junto a él se hallan las urnas con los restos de los generales Juan Gregorio Las Heras y Tomás Guido y los del Soldado Desconocido de la Independencia.

Finalmente, tal como lo pidió la Iglesia, la cabeza del cajón se construyó inclinada, como símbolo de la predestinación al infierno con la que cargan los masones.

En la fachada de la Catedral metropolitana figura la siguiente frase: “Aquí descansan los restos del Capitán General D. José de San Martín y del Soldado Desconocido de la Independencia. Salúdalos!”. La manera perfecta de recordar a todos los que lucharon por nuestra Libertad.

18/7/10

FRONDIZI Y LA BATALLA DEL PETROLEO

LA ESTRATEGIA DEL DESARROLLO NACIONAL

El 26 de julio de 1958, el entonces Presidente de la Nación Argentina Arturo Frondizi, proclamó lo que se recuerda como “La Batalla del Petróleo”, iniciando así la aplicación de una serie de medidas tendientes a superar las condiciones del subdesarrollo histórico argentino. Ese conjunto de medidas respondía a un plan concebido en base al análisis metodológico de las deficiencias que caracterizaban al país, desde su propio surgimiento como nación independiente. Fue aquel un estudio sistemático que excluyó, como elementos decisivos, las teorías ideologistas y la especulación meramente política-proselitista. Así surgió el Programa de Desarrollo Nacional, cuya aplicación se interrumpió con el golpe de Estado de 1962.

Desarrollo Nacional tiene un significado abarcativo que no solo refiere al aspecto económico, sino a la problemática general de un país dado; es el resultado de una estrategia que en la Argentina tuvo como punto de partida el autoabastecimiento de petróleo, porque la importación del combustible insumía la mayor parte de las divisas disponibles, impidiendo la inversión en otros sectores básicos de la producción. Fue así como el programa de aquel gobierno promovió y obtuvo señalado éxito en todos los rubros de su propósito: acero, generación eléctrica, petroquímica, siderurgia, automotores, maquinaría agrícola y tractores, papel y celulosa, infraestructura de comunicaciones y transporte, el aporte tecnológico y financiero a la actividad agropecuaria, etc..

Pero cabe destacar el sentido humanista de aquel programa, ya que en su concepción global incluyó la educación y la ciencia, las expresiones de la cultura, el orden jurídico y la vida social. Era un proceso que se imponía como consecuencia de una realidad mundial, en el que la coexistencia pacífica y la división en dos áreas: una de ellas, la tercera parte de la población, con el desarrollo pleno de sus fuerzas productivas y la otra, con las dos terceras partes, inmersas en el subdesarrollo, con gran parte de su población sumida en la miseria, situación que imponía una transformación estructural.

Cabe enfatizar que “crecimiento” en los índices de la macroeconomía, no equivale a “desarrollo”, ni se reduce a una diferencia semántica, pues el primer término ha sido usado y publicitado extensamente por varios gobiernos, como muestra del éxito de sus administraciones, ciertamente resultado de circunstancias puntuales del mercado internacional. El “crecimiento” no asegura la evolución sostenida de la economía ni del nivel de vida de la población y conlleva un grave riesgo social; cuando esas circunstancias favorables desaparecen, surgen las frustraciones, causando el retroceso y provocando la desmoralización y el descreimiento generalizado de los ciudadanos.

Rememorar aquel emprendimiento concretado hace medio siglo como simple acontecimiento histórico, permitiría suponer que el Desarrollo Nacional no tiene vigencia; nada más lejano a la realidad en los actuales tiempos, en que la Nación subsiste con todo su vigor como categoría histórica, en su condición de organización social.

Hoy, los cambios generados por la “globalización”, en cuanto al avance tecnológico, el gran aumento productivo y la expansión de las empresas multinacionales, los modos operativos del comercio internacional y las prácticas financieras, plantean cambios en los contenidos de un programa para el Desarrollo Nacional; su estrategia es incólume, su realización un imperativo histórico.

Autor: Esteban Turcatti
Presidente de la Comisión Permanente de Homenaje al Dr. Arturo Frondizi

6/7/10

JUSTICIA - VIDELA Y LA SUBVERSIÓN

Videla reivindicó la guerra antisubversiva
desconoció la competencia de la Justicia Federal
"Reitero y asumo en plenitud mis responsabilidades castrenses en todo lo actuado por el Ejército Argentino en la guerra en contra de los subversivos. Los subordinados se limitaron a cumplir mis órdenes”, explicó el ex presidente de facto, Jorge Rafael Videla. Luciano Benjamín Menéndez realizó declaraciones similares.

Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez asumieron hoy (05/07) la "responsabilidad” de los hechos ocurridos durante el proceso militar, al declarar hoy ante el tribunal que tiene a cargo el proceso de enjuiciamiento por los delitos de Lesa Humanidad por el que son juzgados.

"Reitero y asumo en plenitud mis responsabilidades castrenses en todo lo actuado por el Ejército Argentino en la guerra en contra de los subversivos”, sostuvo Videla y añadió que "los subordinados se limitaron a cumplir mis órdenes”.

Al declarar en la segunda jornada del juicio oral y público por los hechos de las causas UP1 Y Gontero, resaltó que "siempre reconocí las directivas que impartí en el pleno ejercicio de las facultades delegadas por las doctrinas vigentes”.

En otro tramo planteó que el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) "carece de competencia y jurisdicción para juzgarme”, al sostener que por su condición y por tratarse de hechos de guerra la competencia es de la Justicia Militar.

Menéndez, como ya hizo en otros juicios, se negó a declarar y repitió el discurso del planteo de "inconstitucionalidad” del Tribunal para juzgar la "guerra para vencer al terrorismo marxista que había asaltado nuestra patria”, y se declaró "único responsable de los actos” de sus subordinados.

Pasada las 17.50 continuaban exponiendo algunos de los imputados restantes, en su mayoría negando los cargos y planteando los mismos argumentos que Videla y Menéndez.

En ese plan se ubica como máximo responsable al entonces jefe del Ejército Argentino y presidente de la Junta Militar, Jorge Rafael Videla, y en Córdoba al para esa época comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, a través del Area 311 que comprendía a otras provincias.

Fuente: Urgente 24